AGENCIA
Ciudad de México.- La desaparición de Jeshua Cisneros, reportado como no localizado desde el 13 de noviembre de 2025, ha puesto nuevamente en evidencia la angustia que enfrentan miles de familias mexicanas que buscan respuestas ante la ausencia de un ser querido y la lentitud con la que, en muchos casos, avanzan las investigaciones.
La polémica escaló luego de que Karla Lechuga, madre del joven, impulsara una campaña en redes sociales para dejar de consumir productos de Alpura, al considerar que la empresa no proporcionó oportunamente grabaciones de videovigilancia que podrían haber contribuido a esclarecer los hechos relacionados con la desaparición de su hijo.
A través de un comunicado, la compañía aseguró que ha mantenido colaboración con las autoridades responsables de la investigación y que incluso puso a disposición su centro de monitoreo para verificar el funcionamiento de los sistemas de videovigilancia. Además, afirmó haber actuado con respeto y sensibilidad hacia la familia.

Sin embargo, más allá de la postura de la empresa, el caso refleja una realidad cada vez más frecuente en el país: Familiares de personas desaparecidas que terminan recurriendo a las redes sociales, campañas públicas y llamados de presión ciudadana para intentar obtener información o acelerar investigaciones que consideran insuficientes.
La campaña impulsada por la madre de Jeshua se viralizó rápidamente en distintas plataformas digitales, donde miles de usuarios replicaron su mensaje y expresaron solidaridad con la familia. El hecho demuestra cómo la búsqueda de personas desaparecidas ha dejado de ser una tarea exclusiva de las autoridades para convertirse, en muchos casos, en una lucha sostenida por familiares que enfrentan la incertidumbre día tras día.
Mientras continúan las investigaciones, la desaparición de Jeshua Cisneros vuelve a colocar sobre la mesa una problemática que afecta a miles de familias mexicanas: La necesidad de respuestas rápidas, acceso oportuno a evidencias y mecanismos eficaces de búsqueda que eviten que la desesperación se convierta en el único recurso de quienes esperan el regreso de un ser querido.

