AGENCIA
Salamanca, Gto.- La promesa parecía irresistible: tequila “original”, cajas selladas, etiquetas de marcas reconocidas y precios que ningún establecimiento formal podría igualar. En redes sociales abundan los anuncios que ofrecen bebidas alcohólicas a costos de remate, sin controles sanitarios, sin supervisión y sin que ninguna autoridad parezca capaz de frenar un mercado clandestino que hoy dejó cinco muertos y 28 personas intoxicadas.
La tragedia ocurrió en una fiesta de XV años en Salamanca. Lo que debía ser una noche de celebración terminó con familias destrozadas, hospitales saturados y cortejos fúnebres recorriendo comunidades enteras. Detrás del desastre se encontraba una botella adquirida a través de redes sociales por apenas 100 pesos.
Las investigaciones confirmaron lo que muchos temían: el producto contenía concentraciones letales de metanol, un alcohol industrial altamente tóxico para el ser humano. Bastaron unos cuantos tragos para desencadenar una emergencia sanitaria que terminó cobrando vidas.
Sin embargo, la tragedia no comenzó en la fiesta. Comenzó mucho antes, en la impunidad con la que operan cientos de vendedores que utilizan Facebook y otras plataformas digitales para distribuir bebidas de procedencia desconocida. A plena vista de todos ofrecen cajas completas de tequila, whisky y coñac a precios absurdamente bajos, utilizando fotografías de botellas aparentemente legítimas y garantizando a los compradores que los productos son originales.
El negocio es tan abierto que incluso los vendedores prometen entregas inmediatas, envíos a distintos estados y promociones que incluyen botellas gratuitas. Mientras tanto, las autoridades parecen llegar siempre después de la tragedia.
El caso de Salamanca expuso una realidad preocupante: la facilidad con la que bebidas adulteradas pueden llegar a cualquier celebración familiar. Una simple búsqueda en redes sociales basta para encontrar decenas de perfiles dedicados a la venta de alcohol sin certificaciones ni controles sanitarios.
Las víctimas fueron personas comunes que acudieron a una fiesta familiar. Entre ellas estaba Juan Antonio Cárdenas, padre de la quinceañera, quien había regresado de Estados Unidos apenas unas semanas antes para celebrar el cumpleaños de su hija. Lo que sería un reencuentro familiar terminó convirtiéndose en una despedida definitiva.
También fallecieron José Guadalupe Ramblas López, San Juana González Laguna, Martín Robles y un joven originario de Morelos. Sus familias pasaron de organizar una celebración a organizar funerales en cuestión de horas.
La indignación crece porque la comercialización de alcohol adulterado no es un fenómeno nuevo. Durante años se han documentado decomisos, intoxicaciones y alertas sanitarias relacionadas con bebidas falsificadas. A pesar de ello, las redes de distribución continúan operando y encontrando compradores atraídos por precios imposibles de conseguir en el mercado legal.
Especialistas advierten que la elaboración de bebidas destiladas requiere estrictos controles técnicos y sanitarios. Cuando éstos no existen, el resultado puede ser mortal. El metanol puede causar ceguera, daños neurológicos irreversibles y la muerte.
Mientras las investigaciones avanzan para identificar a los responsables, una pregunta permanece sin respuesta: ¿Cuántas tragedias más serán necesarias para frenar la venta indiscriminada de alcohol adulterado?
En Salamanca, el saldo ya quedó escrito con dolor. Cinco personas perdieron la vida, decenas más resultaron intoxicadas y una fiesta de XV años pasó a la historia como una de las tragedias más dolorosas provocadas por bebidas adulteradas en Guanajuato.
Las coronas fúnebres sustituyeron los adornos de fiesta, los cortejos reemplazaron a la música y la celebración terminó convertida en un recordatorio de los riesgos que esconde un mercado ilegal que sigue operando prácticamente sin freno.
