Sin embargo reproduce la opacidad institucional. El “Chilletas” sella como “reservadas” las minutas y actas de trabajo con los mandos de la Marina.
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- El Regidor Segundo de Córdoba, Jorge Maximiliano Huerta Vázquez, opera con un doble discurso frente a la crisis de derechos humanos que padece el municipio. Ante los medios de comunicación denuncia abusos sistemáticos por parte de la Policía Municipal y la Dirección de Tránsito, pero en la vía administrativa bloquea el acceso ciudadano a las actas, minutas e informes de vigilancia que demostrarían si realmente cumple con su obligación de fiscalizar a las corporaciones.
Al ampararse en supuestos motivos de seguridad pública, el funcionario reproduce la opacidad en las áreas más señaladas por corrupción. El contraste entre los documentos de transparencia y el discurso público del regidor evidencia una simulación en el cargo.
En las sesiones de Cabildo, Huerta Vázquez ha exigido de manera mediática que el coordinador de Tránsito, teniente David Flores Cervantes, y el capitán Fernando Vargas Miranda, ambos elementos de la Marina, acaten el artículo 115 Constitucional.
No obstante, las respuestas oficiales demuestran que el regidor no posee dictámenes sobre la adquisición de equipo táctico ni el arrendamiento de patrullas, delegando todo el control material a la Dirección de Seguridad.
Al ocultar bajo reserva sus propias interacciones y acuerdos con los mandos militares, el regidor segundo no solo incumple con su labor de contrapeso y vigilancia, sino que se convierte en un facilitador de la opacidad dentro del Ayuntamiento de Córdoba.


