AGENCIA
Ciudad de México.- Mientras millones de personas seguían con atención los partidos del Mundial de 2026, una operación realizada en la frontera entre Estados Unidos y México comenzó a generar inquietud en los círculos políticos y empresariales de ambos países. La detención de Zack Jensen y su padre, James Jensen, en Brownsville, Texas, abrió una investigación que apunta hacia una compleja red de presunto contrabando de petróleo crudo robado y lavado de dinero transfronterizo.
Las autoridades estadounidenses acusan a ambos empresarios, originarios de Utah, de encabezar un esquema mediante el cual petróleo extraído ilegalmente de México era trasladado a territorio estadounidense para su procesamiento y posterior comercialización. Según las investigaciones, la operación habría movilizado cientos de millones de dólares a través de empresas, intermediarios y estructuras financieras diseñadas para ocultar el origen del combustible.
Un esquema sofisticado
A diferencia del huachicol tradicional asociado con tomas clandestinas y venta ilegal de combustible a pequeña escala, el caso Jensen revela la presunta existencia de una estructura con capacidad logística internacional.
De acuerdo con las indagatorias, el petróleo crudo era transportado hacia Estados Unidos mediante documentación presuntamente alterada o mecanismos de simulación comercial. Una vez en territorio estadounidense, el producto era refinado, comercializado o reintroducido al mercado bajo esquemas que dificultaban rastrear su origen.
Las autoridades norteamericanas estiman que entre 2022 y 2025 se habrían realizado miles de movimientos relacionados con esta actividad, generando ganancias millonarias para los involucrados.
El huachicol: Negocio multimillonario
Durante años, el robo de combustible ha representado una de las principales amenazas para las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex). Diversos especialistas han señalado que esta actividad evolucionó de operaciones locales a redes de alcance nacional e internacional con capacidad para infiltrar sistemas de transporte, almacenamiento, distribución y comercialización.
La magnitud económica del fenómeno ha llevado a organismos de seguridad a considerarlo una de las principales fuentes de financiamiento para organizaciones criminales, sólo detrás de actividades como el narcotráfico y la extorsión.
Las posibles conexiones políticas
Uno de los aspectos que más atención ha generado es la posibilidad de que la red investigada haya contado con protección institucional o complicidades dentro de estructuras gubernamentales.
Diversas versiones y señalamientos públicos han mencionado a actores políticos de alto nivel; sin embargo, hasta el momento no se han presentado cargos formales ni resoluciones judiciales que acrediten responsabilidad penal contra funcionarios mexicanos relacionados con este caso.
No obstante, analistas consideran que la dimensión de la operación investigada plantea interrogantes sobre los mecanismos de supervisión aduanera, fiscal y energética que permitieron el movimiento de grandes volúmenes de hidrocarburos durante varios años.
Presión internacional
El caso también coloca nuevamente bajo la lupa la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de combate al crimen organizado y delitos financieros.
Las investigaciones desarrolladas por agencias estadounidenses podrían derivar en nuevas órdenes judiciales, solicitudes de información o procedimientos de cooperación internacional que involucren a empresas y personas ubicadas en territorio mexicano.
Mientras tanto, las autoridades mexicanas enfrentan cuestionamientos sobre la efectividad de las estrategias implementadas para combatir el robo de combustible, un problema que durante años ha provocado pérdidas millonarias al patrimonio nacional.
Un escándalo en desarrollo
La captura de los Jensen podría representar apenas el inicio de una investigación más amplia. Conforme avancen los procesos judiciales en Estados Unidos, podrían surgir nuevos elementos sobre el funcionamiento de una red que presuntamente convirtió el petróleo robado en un negocio internacional multimillonario.
Por ahora, el caso permanece abierto y bajo investigación. Lo que ya resulta evidente es que el presunto esquema descubierto por las autoridades estadounidenses vuelve a exhibir la dimensión transnacional del mercado ilegal de combustibles y las enormes ganancias que genera para quienes participan en él.
Felicidades a EU por estar echando la mano para destapar esta corrupción que formo la administración de AMLO y como sigue mandando en la Nación.
Se va cerrando el círculo de complicidades y esperamos ver pronto en la cárcel a todos los protagonistas narcopolíticos y a su líder AMLO.
