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Durante los primeros cuatro meses de 2026, los menores de edad representaron el 13.4% de las víctimas de delitos en el municipio.

Alejandro Aguilar

EL BUEN TONO

Córdoba, Ver.- Con un acumulado histórico de 233 desapariciones de menores de edad, el municipio se consolida como un territorio hostil; la falta de supervisión en los hogares crea “huérfanos digitales” expuestos a redes delictivas en un entorno público donde las autoridades municipales operan con total ineficacia.

Hace unos días la Fundación Freedom lanzó una campaña global de prevención contra la trata y la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes de cara al Mundial de Fútbol.

La organización internacional advierte de manera urgente que las cifras de captación y explotación pueden aumentar exponencialmente debido a la enorme concentración de turismo y el flujo masivo de personas. En Córdoba, esta alerta global aterriza en un escenario crítico donde la falta de filtros y el descuido parental preventivo abren la puerta a los esquemas transnacionales de enganche que denuncia la organización.

Y es que ciudad se convirtió en una trampa de doble fondo para la niñez y la adolescencia durante la primera mitad de 2026. Los datos oficiales demuestran que el peligro camina con dos raseros: el abuso dentro de los hogares que se desdeña o normaliza y la incapacidad de las corporaciones de seguridad y asistencia pública en las calles.

NI EN CASA ESTÁN A SALVO

La crisis de inseguridad infantil en Córdoba inicia detrás de las puertas de las propias casas. El análisis de la incidencia delictiva del SESNSP detalla que, en el rango de 0 a 12 años, la violencia familiar es el delito con mayor registro, acumulando 25 denuncias formales en lo que va del año, donde las niñas absorben la peor parte con 18 casos documentados.

A esta cifra se suman 23 expedientes por retención o sustracción de menores y 21 casos tipificados como otros delitos contra la familia.

El abandono emocional y de cuidados en el núcleo familiar se entrelaza con la advertencia de la Fundación Nacional de Investigación de Niños Robados y Desaparecidos, la cual alerta que la entrega irrestricta de dispositivos electrónicos convierte a los menores en “huérfanos digitales”, enganchados a través de redes sociales y videojuegos en línea por delincuentes que aprovechan la nula supervisión de los padres.

Un menor desaparecido, un hogar destruido

El desamparo digital y físico del hogar remata en un espacio público donde el aparato gubernamental, la Policía Municipal, el DIF y el Sistema Local de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), ha fracasado en garantizar la seguridad básica.

La base de datos de la Secretaría de Gobernación expone que Córdoba ocupa el cuarto lugar a nivel estatal en el registro histórico de menores desaparecidos y no localizados con un acumulado de 233 casos.

Las autoridades ministeriales no han logrado su localización, manteniendo una lista de deuda histórica dominada abiertamente por mujeres adolescentes con 161 registros frente a 72 varones.

La inoperancia de las autoridades locales queda evidenciada en el desglose de los 36 expedientes de menores que permanecen desaparecidos bajo estatus de búsqueda activa en el municipio, lo que ubica a Córdoba en el tercer puesto de la entidad en este indicador.

Los delitos sexuales

El panorama delictivo es más crudo cuando tocan a los menores de edad. Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que en la franja de 13 a 17 años irrumpen con fuerza las denuncias por ilícitos sexuales, dirigidas de forma casi exclusiva hacia las mujeres.

Las agencias ministeriales de Córdoba reportan 6 casos de “Otros delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual”, 5 denuncias por abuso sexual, 3 carpetas abiertas por violación a la intimidad sexual, un caso de acoso sexual y un registro por hostigamiento sexual, todos perpetrados contra mujeres adolescentes.

En el caso de los varones de este mismo rango de edad, se documenta un caso de abuso sexual.

Además el entorno de los adolescentes varones se encuentra marcado por la violencia física directa y el reclutamiento delictivo. Las estadísticas criminales de la ciudad arrojan 7 denuncias formales por el delito de lesiones dolosas en hombres de 13 a 17 años, frente a un solo caso reportado en mujeres.

Primera infancia destruida

La brutalidad de la incidencia delictiva local no discrimina la primera infancia. En el sector de los niños de 0 a 12 años, los registros del Secretariado Ejecutivo rompen el discurso oficial de paz social al confirmarse una carpeta de investigación activa por el delito de violación cometido en contra de un niño varón, además de un caso de abuso sexual contra una menor de edad.

Este escenario de agresiones sexuales y físicas tempranas se complementa con el desglose de 15 denuncias por el delito de incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar dentro del mismo rango de edad, confirmando que la estructura económica, familiar y de protección social en Córdoba está completamente desmantelada.

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