EL BUEN TONO
Coscomatepec, Ver.- La decisión de trasladar el Festival Nacional de Máscaras Danzantes a la ciudad de Orizaba ha provocado molestia entre habitantes, artesanos y promotores culturales de Coscomatepec, quienes consideran que el municipio pierde uno de los eventos que durante años le dio identidad y proyección turística a nivel nacional.
Para muchos ciudadanos, el cambio de sede representa más que una simple reubicación logística. Se trata de la salida de un festival que nació y se consolidó en Coscomatepec gracias al esfuerzo de danzantes, colectivos culturales y habitantes que impulsaron la preservación de tradiciones ancestrales de la región.
Las críticas también se han dirigido hacia las autoridades locales, a quienes algunos sectores señalan por no haber generado las condiciones necesarias para mantener el encuentro cultural en su lugar de origen. La decisión ha sido interpretada por diversos ciudadanos como una muestra de desinterés hacia la promoción y conservación del patrimonio cultural del municipio.
Además del impacto cultural, comerciantes y prestadores de servicios advierten posibles afectaciones económicas, ya que el festival atraía cada año a cientos de visitantes que generaban una importante derrama para hoteles, restaurantes y negocios locales.
Mientras Orizaba suma otro evento de relevancia a su agenda turística, en Coscomatepec persiste la percepción de que se está perdiendo un símbolo que ayudó a posicionar al municipio en el mapa cultural del estado. Para muchos habitantes, el verdadero valor del Festival de Máscaras Danzantes no radica únicamente en el espectáculo, sino en sus raíces, las cuales están estrechamente ligadas a la historia y tradiciones de Coscomatepec.
La decisión continúa generando debate entre quienes consideran que el festival puede crecer en una ciudad con mayor infraestructura y quienes sostienen que ningún desarrollo turístico justifica despojar a una comunidad de una de sus expresiones culturales más representativas.

