De la redacción
El Buen Tono
La Fiscalía General de Colorado presentó acusaciones contra 11 personas señaladas por su presunta participación en una red dedicada al robo de vehículos en estacionamientos de aeropuertos del estado, los cuales posteriormente habrían sido enviados a México para su venta a grupos del crimen organizado.
Las autoridades informaron que la acusación incluye un total de 52 cargos en contra de los implicados, identificados como Yulián Zamarrón, Geomar Gómez, Yester Sagastume, Quirino Vialpando, José Muñoz, Jovana Robles, Trinadette Rangel, Juan López, Jonathan Cisneros, Sabino Muñoz y Primo Borjón.
Entre los delitos que se les imputan se encuentran asociación delictiva, conspiración, robo de vehículos, falsificación y posesión de herramientas utilizadas para cometer robos.
De acuerdo con la investigación, uno de los señalados, José Muñoz, presuntamente se encargaba de vender los vehículos robados, principalmente camionetas, a integrantes o personas vinculadas al crimen organizado en México.
La fiscalía detalló que la red habría operado entre julio de 2024 y enero de 2025 en al menos siete condados de Colorado, donde se sustrajeron alrededor de 41 vehículos, con pérdidas superiores a 900 mil dólares.
El grupo delictivo habría centrado sus actividades en estacionamientos de aeropuertos regionales, incluyendo el Aeropuerto Internacional de Denver, además de hoteles cercanos y zonas rurales, aprovechando que los propietarios permanecían fuera de la ciudad durante varios días.
Esa situación, según las autoridades, facilitaba que los robos no fueran detectados de inmediato, lo que permitía mover los vehículos a otros estados, ocultarlos en zonas rurales o trasladarlos hacia México antes de que fueran registrados en los sistemas de alerta.
La investigación también señala que los vehículos eran modificados para dificultar su rastreo, mediante el cambio de placas, alteración de números de identificación vehicular y el uso de matrículas temporales falsas del estado de Colorado.
Autoridades federales indicaron además que parte de los vehículos robados habrían terminado en manos de organizaciones del crimen organizado en México, como parte de una red más amplia de tráfico de automóviles.
En junio de 2025, fiscales federales en Texas también informaron sobre cargos relacionados con otra estructura delictiva similar, que operaba en aeropuertos de varias ciudades de Estados Unidos y utilizaba métodos tecnológicos para reprogramar llaves, falsificar placas y exportar vehículos robados hacia México.
