De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- La tarde de este domingo, un choque entre un taxi y un vehículo particular en la avenida 7 y calle 8 dejó únicamente daños materiales. Sin embargo, lo que debió ser un incidente menor se convirtió en un caos vial que se extendió por más de dos horas, evidenciando una vez más la ineptitud del director de Tránsito Municipal, David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”.
Elementos de auxilio y policías llegaron al lugar para abanderar la circulación y desviar el tráfico. No obstante, la falta de capacidad operativa del titular de la corporación impidió que las unidades fueran retiradas a tiempo. Durante más de dos horas, los vehículos permanecieron en el lugar, afectando la movilidad de cientos de automovilistas y generando un riesgo latente de otro accidente.
La actuación tardía e ineficiente no es el único problema que rodea a “El Gavilán”. De acuerdo con una solicitud de información respondida por la Unidad de Transparencia de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal (folio 951153926000052), el Centro de Evaluación y Control de Confianza del Estado de Veracruz (C3) determinó que “no se encontró documento o registro alguno que contenga o refleje información a nombre de David Flores Cervantes”. Es decir, ni el estado ni la federación tienen constancia de que el director de Tránsito haya pasado las pruebas de control y confianza, un requisito obligatorio para cualquier mando con injerencia en seguridad pública.
La Secretaría de Marina también confirmó, mediante respuesta oficial, que no cuenta con registros de evaluación del funcionario. El resultado es un vacío total: ni la federación lo evalúa, ni el estado lo reconoce, ni el municipio asume la obligación. Pese a ello, el alcalde Manuel Alonso Cerezo ha mantenido al funcionario en su puesto, sin presentar los exámenes que acrediten su idoneidad. La falta de papeles es solo la punta del iceberg. El historial de David Flores Cervantes está documentado en múltiples reportajes. En Cancún, donde ocupó la dirección de la Policía Turística, fue señalado por:
· Venta de cargos y cobro de cuotas de hasta 30 mil pesos a policías.
· Protección a redes de prestamistas ilegales “gota a gota”.
· Nexos con el crimen organizado, específicamente con células de grupo delictivos de Caborca.
· Un intento de homicidio denunciado formalmente ante la Fiscalía por un periodista.
Su salida de Cancún no fue un ascenso, sino una destitución silenciada tras la exposición de una red de corrupción.
En Córdoba, el modus operandi se ha replicado. Elementos de la corporación denuncian que “El Gavilán” les impone “cuotas” obligatorias que deben cubrir en cada turno. Una mujer señaló que agentes de Tránsito, bajo el mando de Flores Cervantes, le exigieron 30 mil pesos para no enviar su unidad al corralón, aunque terminó entregando 10 mil bajo presión. Vecinos de distintas colonias también han denunciado hostigamiento y amenazas por estacionarse afuera de sus propias casas.
No es la primera vez que “El Gavilán” actúa fuera de la ley. El pasado 19 de enero, una patrulla de la Policía Municipal se volcó en el libramiento a la altura del distribuidor vial El Diamante. Pese a tratarse de un tramo federal donde elementos de seguridad es la única autoridad facultada para realizar el peritaje, Flores Cervantes llegó al sitio y ordenó el retiro inmediato de la unidad sin esperar a la corporación federal, cancelando cualquier posibilidad de investigación objetiva.
Mientras en Córdoba se protege a un mando señalado, en el vecino municipio de Orizaba se han tomado medidas drásticas contra elementos de tránsito con bajo desempeño, ineptitud y falta de exámenes de control de confianza, dándolos de baja con el supuesto de garantizar corporaciones confiables (aunque tampoco se ha logrado).
Esta práctica contrasta con la decisión del alcalde Manuel Alonso Cerezo de mantener a un funcionario fuera de la ley, lo que demuestra que prefiere tener a un elemento sin importarle el costo político, replicando su mismo estatus, ya que quien puede ser jefe de un delincuente, más, que otro delincuente.
La permanencia de David Flores Cervantes al frente de la Dirección de Tránsito Municipal evidencia una red de protección política que le permite operar sin controles. Mientras el alcalde Manuel Alonso Cerezo insiste en que todo está en regla, los documentos oficiales, las denuncias ciudadanas y los accidentes omitidos pintan un panorama alarmante para la seguridad vial de Córdoba.
La ciudadanía exige respuestas y, sobre todo, que se actúe con la misma firmeza que en otros municipios , como el de Cuitlahuac en donde el último Comandante de la Policía ya se encuentra tras las rejas, esto con la finalidad de depurar una corporación que se ha convertido en una “caja chica” del Ayuntamiento.
