De la redacción
El Buen Tono
Grupos de ayuda internacional advirtieron que el sistema de salud pública en Venezuela se encuentra al borde del colapso, luego de los dos fuertes sismos registrados recientemente que han dejado hospitales dañados, personal insuficiente y un incremento acelerado de casos médicos en zonas afectadas.
De acuerdo con los reportes, la capacidad de respuesta se ha reducido de forma drástica en los últimos días. Mientras en las primeras 48 horas se contabilizaron más de 5 mil personas rescatadas, las cifras oficiales han caído a solo unos cuantos hallazgos recientes, lo que refleja el agotamiento de las labores de búsqueda entre los escombros.
El único caso confirmado en la jornada más reciente fue el rescate de un niño que permaneció seis días bajo los restos de un edificio colapsado, en medio de condiciones extremas y con escasos recursos médicos disponibles.
Las autoridades estiman más de mil 900 fallecidos, aunque organizaciones independientes señalan que la cifra podría ser mayor debido al continuo hallazgo de cuerpos y a la saturación de los servicios forenses. En paralelo, agencias de Naciones Unidas advierten que la emergencia ha generado más de un millón de toneladas de escombros y un alto número de personas desplazadas que sobreviven en condiciones precarias.
El sistema hospitalario, ya debilitado por años de crisis económica y falta de inversión, opera ahora bajo presión extrema. Según organismos internacionales, decenas de hospitales han sufrido daños estructurales, varios han dejado de funcionar y otros se encuentran rebasados por la llegada constante de heridos.
Además, la falta de acceso a servicios básicos como agua potable, saneamiento y atención médica adecuada ha incrementado el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas como sarampión, dengue, fiebre amarilla y malaria, especialmente en refugios improvisados.
La situación se agrava por la ausencia de personal médico, ya que numerosos especialistas han quedado atrapados o desaparecidos tras los derrumbes, en un país que en los últimos años ha perdido a millones de profesionales de la salud por la migración.
Organismos humanitarios han intensificado su presencia en las zonas más afectadas con la instalación de campamentos de atención, entrega de alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad, mientras la emergencia continúa extendiéndose entre la población afectada.
