El gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha intensificado sus reuniones con grandes fondos de inversión internacionales como BlackRock, KKR y Macquarie Asset Management, en un intento por reactivar proyectos de infraestructura que permanecen estancados y atraer mayor capital privado al país.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg, funcionarios del gobierno mexicano participaron en un taller con gestores de activos globales y representantes de fondos como Copenhagen Infrastructure Partners, Mexico Infrastructure Partners y Alom Infra. En estos encuentros también estuvieron presentes integrantes de las Afores, con el objetivo de explorar esquemas de financiamiento para proyectos de energía, carreteras y desarrollo estratégico.
Las conversaciones, según personas con conocimiento del tema, se han centrado en la creación de marcos de inversión más claros y mecanismos que permitan destrabar proyectos detenidos desde hace meses. Sin embargo, hasta ahora el gobierno no ha logrado estructurar vehículos financieros específicos que permitan detonar inversiones privadas de gran escala.
Uno de los puntos clave discutidos fue la necesidad de reducir la burocracia y fortalecer la seguridad jurídica para los inversionistas, especialmente en proyectos de infraestructura de gran magnitud. Representantes del sector financiero han insistido en que un entorno regulatorio estable y reglas claras de arbitraje son esenciales para atraer capital sostenido hacia México.
A pesar de los esfuerzos, inversionistas han expresado que persisten dudas sobre qué tipo de proyectos son viables, particularmente en etapas iniciales o “greenfield”, que suelen implicar mayores riesgos. Las Afores, que administran cerca de 500 mil millones de dólares en activos, han mostrado preferencia por inversiones más maduras o combinaciones de proyectos ya establecidos con nuevos desarrollos.
En este contexto, el gobierno busca acelerar la participación del sector privado en áreas estratégicas como energía eléctrica e infraestructura carretera, en medio de un repunte moderado de inversión en el sector energético. No obstante, analistas señalan que la consolidación de estos esquemas dependerá de la capacidad del Estado para ofrecer certidumbre regulatoria y rendimientos competitivos.
