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De la redacción 

El Buen Tono 

Orizaba.- La Unidad de Manejo Animal (UMA) de Orizaba vuelve a ser objeto de cuestionamientos. A las denuncias que durante los últimos meses han surgido por el manejo de la fauna bajo su resguardo, ahora se suman señalamientos relacionados con el uso de vehículos oficiales, la permisividad hacia trabajadores y el aprovechamiento de bienes municipales para fines particulares.

El más reciente episodio ocurrió el pasado 29 de junio, cuando el trabajador sindicalizado Raúl Ismael Reyes González chocó una unidad oficial en la esquina de Norte 32 y Oriente 7. El hecho llamó la atención debido a que se trata del segundo percance en el que se ve involucrado durante este año, pese a que su nombramiento laboral corresponde al de peón y no al de operador de vehículos.

La reincidencia ha puesto bajo escrutinio a los mandos de la dependencia, pues trabajadores aseguran que, lejos de restringirle el acceso a las unidades oficiales tras el primer accidente ocurrido en febrero, continuó conduciéndolas con autorización de sus superiores.

Los señalamientos también alcanzan al director de la UMA, Aldo Israel Huerta Peña, a quien trabajadores atribuyen una política permisiva en el manejo del parque vehicular. De acuerdo con testimonios recabados y evidencia gráfica obtenida por este medio, vehículos y motocicletas oficiales serían retirados regularmente de las instalaciones para permanecer en domicilios particulares, además de ser utilizados en actividades ajenas a la función pública.

La situación abre interrogantes sobre los controles internos en una dependencia que ya enfrenta cuestionamientos ciudadanos por diversos temas relacionados con su operación. Hoy, las dudas no sólo alcanzan el manejo de la vida silvestre y los animales bajo su resguardo, sino también la administración y resguardo de recursos que pertenecen al Ayuntamiento y, en consecuencia, a los contribuyentes.

Los hechos documentados apuntan a la necesidad de una revisión profunda sobre el uso de bienes municipales, las responsabilidades de los mandos y la existencia de privilegios que no estarían al alcance del resto de los trabajadores.

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