Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- Entre aplausos y lágrimas, el pasillo del Hospital General Regional No. 1 de Orizaba se convirtió en un puente entre el dolor y la esperanza. La decisión de una familia, tomada en el minuto más doloroso, encendió la luz de dos vidas que esperaban un milagro.
En medio de la irreparable pérdida de una joven de apenas 23 años, sus seres queridos tomaron una decisión qué trascendería el dolor, regalar sus órganos para que otros pudieran seguir soñando. Gracias a ese acto de amor incondicional, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Veracruz Sur logró una procuración de riñones que se enviaron a la Unidad Médica de Alta Especialidad “San José” en Puebla, donde dos pacientes que formaban parte de una lista de espera, hoy ven un mañana posible.
“No hay mayor muestra de humanidad que transformar la tragedia en esperanza”, expresó el doctor Lester Noé Vázquez Luna, coordinador Hospitalario de Donación de Órganos del IMSS en la región.
Mientras los órganos eran trasladados con el máximo cuidado, el personal médico y los familiares de la donante formaron una valla de aplausos, señal no de un adiós, si no de un homenaje a la generosidad más pura la que no pide nada a cambio y solo ofrece vida.
El legado de la joven no se mide en años, sino en latidos. Su historia es un recordatorio de que, incluso en el silencio de la despedida, el corazón humano puede seguir latiendo en otro pecho.
Por lo anterior, el IMSS hizo un llamado a la sociedad para apoyar la cultura de la donación, invitando a quienes deseen sumarse a este movimiento de vida a registrarse como donadores voluntarios y, sobre todo, a compartir su decisión con sus familias, porque el primer paso para salvar una vida es hablar de ella.
Ahora, dos familias recibieron la noticia más esperada. Y aunque la joven donante ya no esté físicamente, su nombre quedará grabado en la historia de quienes volvieron a respirar gracias a su último y más grande acto de amor.
