De la redacción
El Buen Tono
Un registro del Jaguar Wildlife Center documentó 15 casos de jaguares atropellados entre 2018 y 2024 en la Península de Yucatán, principalmente en la carretera federal 307, una de las zonas donde se han identificado mayores riesgos para esta especie.
Especialistas y organizaciones ambientales han alertado que el crecimiento de infraestructura y la fragmentación del hábitat representan amenazas para el jaguar, debido a que estos felinos necesitan grandes extensiones de selva para desplazarse, reproducirse y encontrar alimento.
Uno de los casos registrados ocurrió en 2023, cuando un jaguar fue encontrado muerto tras ser atropellado en la carretera Cancún-Chetumal, cerca de Akumal, Quintana Roo.
Ambientalistas han señalado que obras de infraestructura en la Península de Yucatán han generado preocupación por el impacto que pueden tener en los corredores naturales del jaguar y otras especies de la región.
Respecto al Tren Maya, grupos ambientalistas han expresado su preocupación por posibles afectaciones al ecosistema, mientras que autoridades han asegurado que el proyecto cuenta con medidas de protección y mitigación ambiental.
El jaguar es una especie protegida en México y la Península de Yucatán alberga una de las poblaciones más importantes del país, por lo que especialistas mantienen llamados para reforzar su conservación.
