Córdoba, Ver.- A seis meses del inicio de la administración de Manuel Alonso Cerezo, el programa de obra pública evidencia retrasos, desorganización y falta de información. Lo llamativo es que las críticas ahora provienen desde el interior del propio Ayuntamiento, donde la síndica única, Irene Sedas González, reconoce las deficiencias que durante medio año no corrigió desde su responsabilidad como integrante del Cabildo.
La edil admitió que las obras que debían iniciar en mayo comenzaron tarde y que, en consecuencia, podrían concluir hasta noviembre, modificando por completo el calendario previsto.
“Estamos a seis meses de la administración y desde reuniones anteriores externé por qué se revisaba nuevamente cada obra, si esas necesidades ya se conocían desde la campaña”, expresó.
Sin embargo, sus declaraciones también abren un cuestionamiento: si esas irregularidades eran conocidas desde el inicio de la administración, ¿por qué la Sindicatura no exigió oportunamente que se corrigieran? Como integrante del Cabildo, su función no se limita a señalar fallas cuando ya existen retrasos, sino a vigilar el correcto funcionamiento de la administración municipal.
La propia síndica reconoció que el proceso de entrega-recepción fue complicado, aunque ese argumento difícilmente explica que, transcurridos seis meses de gobierno, el área de Obras Públicas continúe sin presentar información completa sobre contratistas, fichas técnicas, ubicación y avances de las obras.
Incluso señaló que el director de Obras Públicas, Jorge Guzmán de la Llave, no ha entregado reportes claros sobre los proyectos y que, al revisar el sistema, parte de la información aparece en ceros.
A ello se suman recorridos realizados por distintas obras, entre ellas la de la calle 11, donde, según la edil, no encontraron trabajadores, supervisores ni responsables que dieran seguimiento a los trabajos.
Mientras tanto, la administración mantiene programadas 13 obras en ejecución y alrededor de 40 acciones adicionales, sin que exista certeza sobre si podrán concluirse en tiempo.
Las declaraciones de la síndica dejan al descubierto un Ayuntamiento donde la desorganización ya no solo es señalada por la oposición o la ciudadanía, sino por integrantes del propio gobierno municipal. No obstante, también exhiben la falta de resultados de quienes tienen la obligación de supervisar, fiscalizar y corregir el rumbo de la administración antes de que los retrasos se conviertan en obras inconclusas.
