De la Redacción
El Buen Tono
FORTÍN.- Al menos nueve niños han sido retirados del Jardín de Niños “Profa. Diana Pinto Domínguez”. La razón, de acuerdo con un grupo de madres de familia, es una serie de graves acusaciones contra la directora del plantel, Teresa del Rocío Arcos Escalante, incluyen acoso psicológico, exhibición pública en juntas, falta de transparencia en el manejo del dinero, y alarmante omisión ante incidentes de violencia física y riesgos en las instalaciones. Testimonios reflejan un ambiente hostil que habría orillado a las familias a tomar la decisión de sacar a sus hijos, sin que hasta ahora la directora se haya pronunciado.
Una de las madres relató que su hija fue agredida físicamente en la boca por el profesor de educación física, identificado como Ulises. La madre acudió a la supervisión escolar para solicitar ayuda; sin embargo, la directora no solo omitió actuar contra el maestro, sino que le retiró a la niña el derecho a participar en la escolta, un honor que, según la maestra de grupo, la menor se había ganado por su esfuerzo. “Ahí fue otro punto en que yo vi y sentí que era acoso contra mí y de mi hija”.
Otra de las afectadas denunció acoso vía telefónica, en el que la directora les exigía rendir cuentas sobre su presencia en el plantel, presionándolas al extremo. Durante una junta para rendir cuentas de la APF, la directora exhibió públicamente a una madre, responsabilizándola de la pérdida del maestro de educación física y de la cancelación de los ensayos para el vals. La exposición llegó al extremo de revelar problemas internos del comité del bienestar, pese a que la tesorera nunca ha manejado el dinero de la escuela. “Ella es la que maneja el dinero; nunca la APF”, denunció otra de las afectadas.
Un testimonio clave revela que un niño de tercer grado fue aventado por las escaleras, sufriendo una lesión en la cabeza, y la maestra no asumió la responsabilidad. Madres que formaban parte del comité de biblioteca presenciaron cómo los niños de segundo y tercer grado se quedaban solos en las escaleras y terrazas, lanzándose juguetes sin que ningún adulto supervisara al menos 20 minutos. Pese a los incidentes, la petición de un grupo de madres para instalar cámaras de seguridad, con el fin de tener evidencia de lo que ocurra en el aula, fue desestimada por la directora. En lugar de atender la solicitud, la directora argumentó que primero se necesitaba una computadora para gestionar las cámaras, dejando en evidencia una nula intención de resolver el problema de raíz. En tanto, el plantel enfrentó la renuncia de varias maestras interinas, quienes, según los padres, eran hostigadas y exhibidas constantemente por la directora.
