JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD publicidad

AGENCIA

Culiacán, Sin.- Mientras millones de niñas y niños aprovechan las vacaciones de verano para jugar, convivir con sus familias o descansar de la escuela, la realidad para otros es completamente distinta. Dos menores de apenas 9 y 10 años fueron localizados trabajando en un crucero de Culiacán, una escena que exhibe la profunda desigualdad y la persistencia del trabajo infantil en México.

Los pequeños, originarios de Chiapas y hablantes de la lengua tojolabal, fueron encontrados durante un operativo del programa “Juega tu papel”, implementado por el Sistema DIF Sinaloa en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal y la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

La frase que pronunciaron al ser abordados por las autoridades refleja con crudeza la realidad que enfrentan miles de menores en el país: “Venimos de vacaciones a trabajar”.

Lejos de representar un caso aislado, la historia pone de manifiesto cómo la pobreza, la falta de oportunidades y la desigualdad obligan a muchos niños a incorporarse a actividades laborales cuando deberían estar ejerciendo plenamente su derecho al juego, al descanso y a la educación.

El primer contacto con los menores fue complicado debido a que su dominio del español era limitado. La intervención cambió gracias a un elemento de la Policía Municipal originario de Chiapas, quien habla tseltal y comprende el tojolabal, lo que permitió generar confianza y conocer que ambos habían viajado a Culiacán con el objetivo de trabajar durante el periodo vacacional.

Tras la intervención, los niños fueron puestos bajo resguardo del Sistema DIF, mientras la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes inició las diligencias para garantizar su seguridad y la restitución de sus derechos.

Sin embargo, el rescate de dos menores no resuelve un problema estructural. Basta recorrer cualquier ciudad del país para encontrar niñas y niños limpiando parabrisas, vendiendo dulces, pidiendo dinero o realizando diversas actividades en las calles. Detrás de muchos de esos casos existen redes de explotación, familias atrapadas en la pobreza extrema o la ausencia de políticas públicas eficaces que atiendan las causas de fondo.

Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para evitar entregar dinero a menores que trabajan en cruceros, al advertir que esta práctica puede contribuir a perpetuar su permanencia en condiciones de vulnerabilidad. En su lugar, exhortaron a denunciar estos casos para que las instituciones puedan intervenir.

La historia de estos dos niños no debería conmover únicamente por una frase. Debería provocar una reflexión sobre el país que permite que la infancia cambie los juegos por jornadas de trabajo. Mientras un menor tenga que decir que llegó “de vacaciones a trabajar”, seguirá siendo evidente que la protección de los derechos de la niñez continúa siendo una tarea pendiente para las autoridades y para la sociedad en su conjunto.

CANAL OFICIAL