AGENCIA
Ciudad de México.- Mientras el Gobierno federal presentó el nuevo Acuerdo Comercial Interino entre México y la Unión Europea (ACI) como un logro que impulsará las exportaciones y atraerá más inversión extranjera, especialistas advierten que detrás del discurso oficial existen concesiones que afectan directamente al sector agropecuario mexicano y que no fueron explicadas con transparencia.
La periodista especializada en comercio exterior, Ivette Saldaña, aseguró que las autoridades destacaron únicamente los supuestos beneficios del acuerdo, pero omitieron informar que, para destrabar una negociación que permanecía estancada desde hace una década, México aceptó reducir cuotas de exportación de diversos productos agropecuarios a cambio de obtener mayor margen de maniobra en materia energética.
De acuerdo con la especialista, el Ejecutivo celebró que el convenio permitirá fortalecer la relación comercial con la Unión Europea e incrementar las exportaciones mexicanas hasta en un 35 por ciento, sin explicar que productos como la carne de res, los despojos de bovino y el pollo enfrentarán recortes en los volúmenes autorizados para exportación.
Según explicó, la cuota para carne de res y despojos bovinos se redujo a la mitad respecto a lo negociado previamente, mientras que el cupo para carne de pollo también sufrió una disminución considerable, afectando a un sector que esperaba ampliar su presencia en el mercado europeo.
Saldaña señaló que estas concesiones fueron el precio para que México mantuviera plena soberanía sobre su política energética, evitando compromisos que limitaran las reformas constitucionales impulsadas por el Gobierno en materia de electricidad e hidrocarburos.
La especialista cuestionó que las autoridades hayan privilegiado la narrativa de un acuerdo “histórico” sin informar de manera abierta sobre los costos que asumirán productores nacionales, particularmente del sector agroalimentario.
El convenio, firmado el pasado 22 de mayo, aún deberá ser aprobado por el Senado mexicano y por los parlamentos de los 27 países integrantes de la Unión Europea, proceso que podría extenderse durante más de un año.
Además, contempla una revisión a los tres años de su entrada en vigor, especialmente en temas relacionados con energía y reglas de origen para vehículos, un aspecto que también preocupa a los países europeos por el crecimiento de la industria automotriz vinculada a capital chino.
Aunque la especialista reconoció la importancia de fortalecer la relación comercial con la Unión Europea como alternativa frente a una eventual crisis con Estados Unidos, advirtió que ello no justifica sacrificar sectores productivos sin informar con claridad a la ciudadanía.
Actualmente, el intercambio comercial entre México y la Unión Europea supera los 94 mil millones de dólares. Sin embargo, la balanza continúa siendo favorable para el bloque europeo, que exporta alrededor de 67 mil millones de dólares a México, mientras que las ventas mexicanas alcanzan aproximadamente 27 mil millones de dólares.
Las críticas apuntan a que, una vez más, el Gobierno presentó únicamente la parte positiva de un acuerdo internacional, mientras los costos para sectores estratégicos, como el campo mexicano, quedaron relegados del discurso oficial, generando cuestionamientos sobre la transparencia con la que se negocian y comunican este tipo de tratados.
