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Tokio, Japón.- Para muchos turistas mexicanos, dejar propina después de recibir un buen servicio en un restaurante, cafetería o comercio es una práctica común; sin embargo, al viajar a Japón descubren una diferencia cultural que suele generar sorpresa: entregar dinero extra no forma parte de la vida cotidiana y, en la mayoría de los casos, los trabajadores intentan devolverlo al considerar que fue dejado por error.
Aunque existe la creencia de que dar propina en Japón es una ofensa, la realidad es más compleja. Lo habitual es que el personal piense que el cliente olvidó parte de su cambio o dejó efectivo accidentalmente, por lo que buscará regresarlo en lugar de aceptarlo.
Esta diferencia cultural tiene su origen en el concepto japonés de omotenashi, una filosofía de hospitalidad basada en ofrecer un servicio de excelencia sin esperar una recompensa adicional.
Para muchos trabajadores japoneses, atender con respeto, amabilidad y dedicación no representa un esfuerzo extraordinario que deba ser premiado económicamente, sino una parte esencial de su responsabilidad y de la experiencia que merece cualquier cliente.
Por esta razón, cuando un visitante deja dinero sobre la mesa o intenta entregarlo directamente a un empleado, es común que la reacción sea de desconcierto. Incluso puede ocurrir que el trabajador salga del establecimiento para devolver el dinero que considera olvidado.
La ausencia de propinas también tiene una explicación histórica. Mientras que en varios países occidentales esta práctica se convirtió en una forma habitual de reconocer un buen servicio, en Japón nunca llegó a integrarse como una costumbre generalizada.
Existen algunas excepciones
Aunque la propina no es una práctica común, hay situaciones específicas en las que puede aceptarse un reconocimiento económico.
En algunos ryokan, las tradicionales posadas japonesas, ciertos visitantes entregan un pequeño obsequio conocido como kokorozuke. Este dinero debe colocarse dentro de un sobre especial y entregarse de una manera discreta, nunca directamente en la mano.
También algunos guías turísticos que trabajan con extranjeros pueden aceptar propinas debido a que conocen las costumbres internacionales de sus visitantes.
Además, algunos hoteles y restaurantes incluyen cargos por servicio dentro de la cuenta, por lo que no es necesario agregar dinero adicional al finalizar el consumo.
La mejor forma de agradecer en Japón
En lugar de ofrecer dinero, los japoneses valoran más los gestos de cortesía y las palabras de agradecimiento.
Expresiones como “arigatou gozaimasu” (muchas gracias) o “gochisousama deshita”, utilizada al terminar una comida para reconocer el trabajo de quienes la prepararon, son consideradas muestras de respeto y gratitud.
La cultura japonesa del servicio refleja una visión diferente a la de otros países: la atención de calidad no se ofrece esperando una recompensa, sino como parte de una tradición basada en el respeto, la responsabilidad y la satisfacción del cliente.
