Córdoba, Ver. – Debido a la falta de Infraestructura vial, un autobús de la línea San Rafael Calería quedó atrapado en un enorme hoyo sobre el tramo Guzmántla–Matlaquiahuitl, justo antes de llegar a Ixhuatlán del Café. La unidad perdió estabilidad y estuvo a punto de volcarse, generando alarma entre los pasajeros.
El autobús no pudo salir del desperfecto por sus propios medios. Fueron los habitantes de la zona quienes, ante la ausencia de cualquier tipo de auxilio oficial, se organizaron para realizar las maniobras necesarias y poner de nuevo en circulación la unidad. La solidaridad de los pobladores resolvió lo que las autoridades municipales han ignorado durante años: el pésimo estado de los caminos que conectan a las comunidades rurales.
Este incidente no es un hecho aislado. Es la consecuencia directa del abandono en que mantienen las localidades de los límites de Córdoba. Los hoyos y el deterioro de la carpeta asfáltica son un peligro constante para los transportistas y pasajeros que a diario transitan por estas rutas.
El presidente municipal, Manuel Alonso Cerezo, ha dedicado sus apariciones públicas en las zonas rurales a pasearse y presumir su sonrisa, como si ese gesto bastara para resolver los problemas de Córdoba. Sus recorridos se limitan a sesiones de fotografía, sin que se traduzcan en obras de bacheo, mantenimiento o planeación vial para estas comunidades.
