Sandra González
EL BUEN TONO
Orizaba.- La calle Sur 13, entre Cauville y Río, en la colonia Terrícola, se ha convertido en un foco de riesgo para quienes transitan diariamente por la zona. La superficie destruida y cubierta de gravilla suelta pone en peligro a automovilistas, pero especialmente a motociclistas, quienes enfrentan mayores probabilidades de sufrir un accidente debido a la inestabilidad que provoca este tipo de terreno.
La falta de mantenimiento ha dejado una vialidad en pésimas condiciones, donde la grava reduce considerablemente la adherencia de los neumáticos al pavimento. Esto incrementa el riesgo de derrapes, sobre todo durante frenadas, aceleraciones o al tomar curvas, situación que se agrava al tratarse de una calle con importante flujo vehicular.
Además del peligro de perder el control del vehículo, los conductores están expuestos a daños mecánicos por baches ocultos bajo la gravilla, pinchaduras y afectaciones en la suspensión o la dirección. El polvo y los escombros también dificultan identificar obstáculos, aumentando la posibilidad de colisiones por maniobras repentinas para esquivar desperfectos.
Sin embargo, el escenario es mucho más crítico para los motociclistas. Al depender únicamente del equilibrio y la tracción de dos ruedas, una pequeña cantidad de grava puede provocar una caída incluso a baja velocidad. Las estadísticas reflejan la vulnerabilidad de este sector: quienes viajan en motocicleta tienen 11.8 veces más probabilidades de sufrir lesiones graves y hasta 48 veces más riesgo de morir en un siniestro vial en comparación con los ocupantes de un automóvil.
En estas condiciones, una frenada de emergencia puede terminar en un derrape incontrolable, particularmente en motocicletas que no cuentan con sistema ABS. A ello se suma que, en un tráfico intenso, los automovilistas suelen realizar maniobras bruscas para evitar baches o zonas con gravilla, sorprendiendo a otros conductores y reduciendo su capacidad de reacción.
Vecinos y usuarios de esta vialidad consideran urgente que las autoridades municipales intervengan antes de que ocurra una tragedia. Advierten que la omisión en el mantenimiento de una calle tan transitada mantiene latente el riesgo de accidentes que podrían evitarse con una rehabilitación adecuada.
