De la redacción
El Buen Tono
Un juez federal autorizó que el gobierno del presidente Donald Trump continúe, por ahora, con la construcción de un tramo del muro fronterizo en Texas, pese a las advertencias de autoridades locales sobre posibles afectaciones al sistema de diques que protege a una comunidad contra inundaciones.
La resolución representa un avance para el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), que mantiene su plan para ampliar la barrera fronteriza con una inversión estimada de 46 mil millones de dólares a lo largo de la frontera con México.
La disputa surgió en Presidio, Texas, una localidad de aproximadamente 3 mil 200 habitantes, donde autoridades del distrito de desarrollo denunciaron que la obra podría poner en riesgo los terraplenes y diques construidos para evitar inundaciones repentinas.
El juez Reggie B. Walton rechazó la solicitud para detener la construcción al considerar que los argumentos presentados por la comunidad no tenían altas probabilidades de prosperar en el proceso legal.
Los habitantes de Presidio señalaron que el proyecto contempla sustituir parte de la estructura de tierra del dique por un muro de concreto con paneles de acero de alrededor de 10 metros de altura, situación que podría alterar el funcionamiento del sistema de protección contra inundaciones.
El gobierno estadounidense defendió la obra al argumentar que cuenta con facultades para acelerar la construcción y exentar diversos requisitos ambientales y regulatorios, mientras busca reducir los cruces fronterizos.
El proyecto también enfrenta críticas de grupos ambientalistas, propietarios de terrenos y comunidades indígenas, quienes advierten posibles daños a ecosistemas, sitios históricos y zonas consideradas de importancia cultural.
