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Sandra González

el buen tono

Orizaba.- Más allá de representar un descanso de las aulas, las vacaciones escolares pueden convertirse en una oportunidad para que niñas, niños y adolescentes desarrollen habilidades que les permitan ser más independientes y responsables, consideró la psicóloga Brenda Pérez Córdoba, quien señaló que el aprendizaje no debe limitarse únicamente a las tareas académicas.

Explicó que especialistas en salud y educación coinciden en que la formación de los menores debe darse por etapas, incorporando gradualmente habilidades para la vida como la autonomía, la responsabilidad en el hogar, la comunicación, el autocuidado, el manejo del tiempo, la resolución de problemas y el uso seguro de la tecnología.

Indicó que estas responsabilidades deben asignarse de acuerdo con la edad y el nivel de madurez de cada menor. En el caso de los niños de 6 a 9 años pueden comenzar con actividades sencillas como ordenar su habitación, tender la cama, guardar juguetes o ayudar a poner la mesa. Entre los 10 y 12 años ya pueden preparar alimentos básicos, cuidar sus útiles escolares, realizar pequeños recados dentro de casa o apoyar en el cuidado de las mascotas bajo supervisión.

Para los adolescentes de 13 a 15 años, dijo, es recomendable que aprendan a lavar ropa básica, cocinar platillos sencillos, limpiar áreas comunes, organizar sus horarios de estudio y colaborar con hermanos menores. Mientras que entre los 16 y 18 años ya pueden administrar un presupuesto básico, realizar compras, planear su tiempo, preparar comidas completas y participar en la toma de decisiones familiares.

Pérez Córdoba destacó que durante el periodo vacacional también es conveniente fortalecer hábitos que favorezcan el aprendizaje permanente, como dedicar entre 20 y 30 minutos diarios a la lectura, escribir un diario o un resumen de lo aprendido, cocinar alguna receta sencilla, elaborar el presupuesto de una salida o compra y participar de manera constante en las tareas del hogar.

Asimismo, advirtió que otro de los desafíos actuales es el uso de las redes sociales entre adolescentes. Aunque reconoció que las plataformas digitales pueden facilitar el aprendizaje y la comunicación, también implican riesgos como distracción, alteraciones del sueño, desinformación, acoso digital, comparaciones sociales poco saludables y afectaciones a la salud mental.

Por ello, recomendó establecer horarios para el uso de pantallas, evitar el teléfono celular antes de dormir, supervisar la privacidad y los contactos, dialogar sobre noticias falsas y contenidos engañosos, además de enseñar a los jóvenes a no compartir datos personales o imágenes sensibles en internet.

La especialista subrayó que la mejor estrategia no consiste en exigir madurez de un día para otro, sino en fomentar responsabilidades pequeñas pero constantes. Acciones como barrer una parte de la casa, ayudar a preparar los alimentos algunos días de la semana u organizar su mochila y horario escolar fortalecen la autonomía, el sentido de pertenencia y preparan a los adolescentes para enfrentar con mayor seguridad los retos de la vida adulta.

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