De la redacción
El Buen Tono
Un paisaje árido en Querétaro puede convertirse en apenas un mes en un campo de maíz de alta productividad mediante un modelo que combina tecnología, agricultura regenerativa y un uso más eficiente de los recursos.
El proyecto se desarrolla en el Rancho Hontoria, donde opera el primer modelo de Forward Farming de México, basado en prácticas que buscan producir alimentos mientras se recupera la salud del suelo.
La agricultura regenerativa busca estimular la vida microbiana mediante cultivos de servicio, mejorar la estructura del suelo y aumentar su resistencia ante la erosión y las sequías. Entre las plantas utilizadas se encuentra la vicia, que contribuye a fijar nitrógeno y ayuda a descompactar el suelo.
La tecnología también juega un papel importante. Las semillas utilizadas producen plantas de maíz más compactas, con tallos gruesos y mayor resistencia ante condiciones de viento y lluvia. La siembra, fertilización y monitoreo del crecimiento se realizan mediante sistemas digitales y sensores instalados en sembradoras y cosechadoras.
Los drones permiten aplicar fertilizantes de manera precisa, reduciendo el riesgo de utilizar cantidades superiores a las necesarias y disminuyendo posibles afectaciones al suelo y mantos freáticos.
Otro de los sistemas implementados permite recibir mensajes de WhatsApp con información sobre las necesidades de riego de los cultivos. De acuerdo con los responsables del proyecto, esta tecnología puede generar ahorros de hasta 30 por ciento en el consumo de agua y electricidad utilizada para el bombeo.
El objetivo del modelo es producir más utilizando menos recursos, pero también recuperar nutrientes y mejorar las condiciones del suelo para mantener la productividad agrícola en el futuro.
