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De la Redacción
El Buen Tono

Acultzingo.- El Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), rechazó el Plan de Desarrollo Municipal que entregó el alcalde, Daniel González Amaro, al detectar deficiencias metodológicas que incumplen con los criterios establecidos por la legislación estatal.
El documento, que elaboró y presento el presidente municipal, lejos de plantear un proyecto viable para el desarrollo de Acultzingo, evidenció una deficiente planeación y falta de rigor técnico.
Con ello, quedó expuesto por presentar un plan que incumplió con los requisitos necesarios para que lo consideraran un instrumento adecuado de desarrollo municipal.
La elaboración del documento representó un gasto superior a los 700 mil pesos del erario público, recursos que González Amaro pagó a una consultoría externa para la elaboración de un plan que hoy señalan por sus deficiencias.
El monto resultó desproporcionado para un municipio de baja densidad poblacional, particularmente ante el resultado de un trabajo al que los cuestionamientos calificaron como “plan fantasma”.
El recurso público se quedó sin justificación en relación con la nula calidad del producto que entregó y que el Orfis determinó que carecía de viabilidad, objetivos claros y, lo más grave, de un sustento técnico que permitiera su realización durante el cuatrienio.
El ente fiscalizador encontró severas fallas en la articulación de los ejes de desarrollo y una desorganización administrativa que raya en la negligencia, lo que refleja que, el alcalde pagó lujosamente por un trabajo que resultó inservible, pero que representó un gasto alto para un municipio pequeño con necesidades básicas.
Por lo anterior, le devolvieron el documento y la administración está obligada a reiniciar el proceso desde cero.
Sin embargo, el daño económico ya está hecho. Esos 700 mil pesos, que pudieron invertirse en obra pública o servicios básicos, terminaron en la basura.
Mientras González guarda silencio, en las calles crece el malestar entre los ciudadanos, que ven cómo derrocha en diagnósticos fallidos en lugar de atender el rezago social.
Lo que reveló es una mala planeación, pero especialmente irresponsabilidad administrativa que el Orfis dejó al descubierto.

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