De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Mientras la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a cargo en Veracruz de Rosa Luz Hernández García, y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cuyo delegado en la entidad es Joaquín Aguirre Facundo, permanecen sin actuar de manera contundente ante las denuncias sobre el manejo de la fauna silvestre en la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) Citlaltépetl, la muerte de la tigresa Tímida exhibe nuevamente las condiciones en que se encontraban los ejemplares bajo resguardo municipal.
La coordinación de la UMA, encabezada por Brenda Abaroa Ortiz, habría proporcionado información falsa al señalar que Tímida tenía 21 años de edad, cuando antecedentes aportados por quien fuera fundadora y responsable de la UMA durante 15 años, Mayra De la Vega Aduna, establecen que la tigresa llegó a Orizaba hace aproximadamente una década, con alrededor de tres años de edad; por lo que su edad al morir habría sido de entre 13 y 15 años. Pero el dato más delicado es que, de acuerdo con la exresponsable, Tímida jamás padeció epilepsia. Las convulsiones que presentó semanas antes de su muerte serían compatibles con un deterioro asociado a fallas en otros órganos, situación que debió haber sido atendida mediante valoración veterinaria especializada.
La tigresa murió cerca del mediodía del 9 de agosto de 2026, dentro de su jaula. Elementos de la Policía Municipal se percataron del fallecimiento y varias patrullas acudieron al sitio para impedir el acceso de turistas mientras se esperaba el arribo del personal de la UMA para retirar el cadáver. Sin embargo, la muerte de Tímida no tomó por sorpresa a quienes habían advertido públicamente sobre su estado. Videos y fotografías documentaron durante las últimas semanas las dificultades que presentaba para caminar, desplazarse y levantarse, además de un evidente deterioro físico y un peso corporal considerablemente bajo.
