Córdoba, Ver.– Con pinceles, telas y mucha creatividad, siete mujeres de la región de las Altas Montañas encontraron en el trabajo artesanal una alternativa para generar ingresos y fortalecer su independencia económica.
Se trata de Mujeres Creativas y Productivas, agrupación que forma parte de la Red de Mujeres con Corazón de las Altas Montañas y que cuenta con la marca Forver Diseños, dedicada a la elaboración y pintura a mano de distintos productos, desde monederos y abanicos hasta blusas, sombreros y vestidos.

Su representante, Claudia Andrea Hernández Romero, explicó que el grupo lleva alrededor de cinco años constituido legalmente y que su trabajo busca plasmar en cada diseño elementos de la historia, cultura y fauna de la región, particularmente de Córdoba.
El proyecto comenzó desde la inquietud de crear prendas representativas de las mujeres de las Altas Montañas. Con el tiempo pasaron de elaborar servilletas a blusas y vestidos, hasta conseguir que una de sus piezas llegara al Museo de Mission, Texas, como parte del hermanamiento entre Fortín y Mission.

También han logrado mostrar su trabajo en otros espacios internacionales. Claudia Hernández señaló que incluso algunas de sus piezas han llegado a Turquía, luego de que su trabajo fuera presentado ante representantes de distintos países en la Cámara de Diputados.
Detrás de cada producto existe un proceso completamente artesanal. Mientras una de las integrantes realiza los diseños, las demás mujeres se encargan de plasmarlos a mano, en jornadas que pueden extenderse entre cinco y ocho horas dependiendo de la pieza y del tiempo de secado.

Más allá del producto terminado, el objetivo es generar autoempleo e independencia económica para las mujeres, permitiéndoles obtener ingresos y contribuir al sostenimiento de sus familias.
Actualmente, entre los productos que comercializan se encuentran sombreros pintados a mano con un precio aproximado de 325 pesos, así como abanicos artesanales de alrededor de 180 pesos.

La agrupación busca continuar creciendo y demostrar que el talento, la identidad regional y el trabajo artesanal también pueden convertirse en una fuente digna de ingresos para las mujeres de las Altas Montañas.
