El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- El principal reto de los arcos carreteros inteligentes que se proyectan para el corredor Puebla-Córdoba no será su instalación, sino garantizar que permanezcan operativos, reciban mantenimiento y estén vinculados a una red de vigilancia capaz de responder de inmediato ante cualquier incidencia, advirtió Aldo Romero Lezama, delegado de la HAMOTAC.
El representante del sector transportista consideró positiva la estrategia anunciada por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), pues estos dispositivos pueden convertirse en una herramienta para fortalecer la seguridad de operadores, automovilistas y pasajeros, así como para detectar vehículos relacionados con algún hecho delictivo.
Sin embargo, advirtió que el antecedente de otros dispositivos colocados en carreteras del estado de Puebla genera preocupación, debido a que algunos terminaron sin cumplir su función por falta de mantenimiento, conexión con los sistemas de vigilancia o aprovechamiento de la información que generan.
Por ello, sostuvo que el proyecto federal debe contemplar desde el inicio un esquema permanente de operación y supervisión. De poco serviría instalar cámaras y tecnología de reconocimiento si las imágenes no son monitoreadas o si, ante una alerta, no existe una respuesta oportuna de las corporaciones de seguridad.
“La tecnología sirve si se utiliza”, resumió Romero Lezama al señalar que los arcos no deben convertirse en estructuras abandonadas que representen una inversión pública sin resultados concretos para quienes diariamente utilizan las carreteras.
De acuerdo con el proyecto, en esta primera etapa se contempla la instalación de dos arcos en la autopista México-Querétaro, dos en la México-Puebla y uno en el corredor Puebla-Córdoba.
Aunque todavía no se ha informado públicamente la ubicación exacta del dispositivo que corresponderá al tramo Puebla-Córdoba, el dirigente transportista consideró que las Cumbres de Maltrata representan un punto estratégico para reforzar la vigilancia, debido a las condiciones del tramo y al elevado flujo de transporte de carga.
Incluso planteó que sería conveniente analizar la instalación de dos dispositivos en esa zona, uno para captar a los vehículos que circulan en dirección ascendente y otro para quienes descienden, con el propósito de ampliar la capacidad de monitoreo.
Romero Lezama insistió en que los transportistas respaldan cualquier estrategia que contribuya a reducir los riesgos en uno de los corredores carreteros más importantes para el movimiento de mercancías, pero demandó que la inversión no se limite a colocar infraestructura.
