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Laura A. García
El Buen Tono

Cuitláhuac.- A más de tres meses de haber concluido sus estudios egresados de la Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz (UTCV) se enfrentan a una incertidumbre que frena sus proyectos de vida. La promesa de un título que les abra las puertas del mercado laboral se ha convertido en una espera de hasta dos años, sin que la institución que administra Juan Manuel Arzola Castro otorgue siquiera la carta de pasante que acredite su estatus.
La situación no es nueva, pero alcanza niveles críticos. Estudiantes que realizaron su examen de titulación en abril pasado esperan aún un documento que les permita demostrar que han concluido sus estudios, un requisito indispensable para acceder a un empleo formal. La respuesta de las autoridades ha sido, evasiva, argumentando que los trámites se encuentran en proceso, mientras los jóvenes ven pasar los meses sin poder avanzar.
El problema adquiere dimensiones históricas. De acuerdo con denuncias de los propios alumnos, este rezago no es un incidente aislado, sino una práctica que se arrastra desde al menos el año 2015, afectando a cerca de mil estudiantes de diferentes generaciones. La institución, creada en 2004, ha entregado títulos a 7,285 de los 11,987 egresados, lo que deja a más de 4,700 en espera, una cifra que evidencia un problema de gestión.
A la espera del título se suma la negativa a expedir la carta de pasante, un documento que, aunque no sustituye al título profesional, sí permite acreditar la conclusión de estudios ante posibles empleadores. La falta de este papel deja a los egresados en un limbo legal que les impide incluso continuar con estudios de posgrado, ya que el título es un requisito para acceder a una maestría.
La desesperación de los alumnos contrasta con el desinterés de las autoridades educativas. La UTCV, que operada por el rector Juan Manuel Arzola Castro, ha demostrado una falta de sensibilidad. Mientras los jóvenes claman por una solución, la institución ha mantenido un calendario errático que incluye el regreso a clases por apenas una semana para volver a suspender actividades, dejando a los estudiantes sin respuestas y sin la certeza de que sus documentos serán tramitados.
Esta situación no es solo un problema administrativo; es una traba para el desarrollo económico y social de la región. La UTCV tiene la obligación de garantizar que sus egresados puedan incorporarse al mercado laboral con las herramientas que promete.Mientras tanto, cientos de jóvenes ven su futuro estancado por una burocracia que no da la cara.

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