El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- La Casa de la Misericordia ofreció una disculpa a una madre de familia que manifestó sentirse incómoda por el trato recibido durante una de sus visitas al comedor, luego de acudir con sus dos hijos y señalar que únicamente pudo pagar un platillo para ellos.
Román Elías Oficial Gil, responsable de la Casa de la Misericordia, reconoció que el hecho fue delicado, aunque consideró que se trató de un caso aislado. Explicó que, de manera ordinaria, a las personas que acuden al lugar se les proporcionan alimentos y, cuando se identifica una situación de vulnerabilidad, se realiza una entrevista mediante Trabajo Social para determinar si requieren apoyos adicionales. “Si la persona se sintió por parte del voluntario una ofensa o una mala actitud, pues desde luego Casa de la Misericordia pide disculpas por el trato que ese voluntario haya realizado”, señaló.
El caso surgió luego de que la madre relató que acudió con sus dos hijos, uno de ellos en brazos, y ante la posibilidad de pagar únicamente un platillo sentó a uno de los menores en una silla junto a ella. Minutos después, uno de los encargados le habría pedido dejar libre el asiento, situación que, dijo, la hizo sentir incómoda.
Oficial Gil explicó que dentro del comedor se procura distribuir a los asistentes en determinados espacios para preservar su integridad, debido a que algunas personas llegan en condiciones que pueden generar conflictos con otros comensales.
No obstante, reconoció que este tipo de situaciones deben atenderse en el momento y pidió a quienes consideren haber recibido un trato inadecuado acercarse directamente con los responsables para expresar su inconformidad.
“Acercarse para poder escuchar su sentir”, enfatizó, al señalar que la comunicación permitiría resolver los inconvenientes de manera inmediata y evitar que una situación salga a la luz días después sin que los responsables tengan conocimiento.
El responsable de la Casa de la Misericordia destacó que el apoyo no se limita a la entrega de alimentos. Como ejemplo, relató que recientemente acudió una mujer con sus dos hijos, uno de ellos de seis años y otro en brazos, para solicitar leche. Al detectar que la cantidad disponible en el dispensario no era suficiente, personal de la institución adquirió el producto para que pudiera cubrir las necesidades de la menor durante varios días.
De acuerdo con Oficial Gil, estos casos muestran que la atención debe considerar las condiciones particulares de cada persona y no únicamente la entrega de un alimento, por lo que reiteró el llamado a quienes acuden a la Casa de la Misericordia a expresar cualquier inconformidad directamente con el equipo responsable.
