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De la redacción
El Buen Tono

El empresario Elon Musk apuesta nuevamente por un proyecto de enormes dimensiones con Terafab, una planta de fabricación de chips que SpaceX planea construir en Grimes County, Texas, con una superficie estimada de 100 millones de pies cuadrados, equivalentes a unos 9.3 millones de metros cuadrados.

La magnitud de la instalación sería muy superior a la de grandes complejos como el Pentágono, Apple Park, Giga Texas y el Mall of America, incluso superando en conjunto la superficie de estas cuatro construcciones.

Terafab no sería únicamente una fábrica de semiconductores. El proyecto contempla integrar en una misma instalación el diseño de máscaras de fotolitografía, fabricación de chips lógicos y de memoria, empaquetado avanzado y pruebas.

Los semiconductores serían utilizados por Tesla para sus vehículos y robots Optimus, mientras que SpaceX los destinaría, entre otros usos, a su futura infraestructura de computación orbital.

Para desarrollar la tecnología, SpaceX se ha aliado con Intel, con la intención de aprovechar el futuro proceso de fabricación 14A de la compañía estadounidense. El objetivo a largo plazo es alcanzar una producción equivalente a un teravatio de hardware de cómputo cada año.

La inversión inicial anunciada asciende a 16 mil 800 millones de dólares, aunque el costo total del proyecto podría alcanzar hasta 119 mil millones de dólares, de acuerdo con información citada por Reuters.

La construcción no se realizaría de una sola vez. La propuesta contempla distintas etapas, cada una con sus propios plazos, inversiones y procesos de aprobación.

Uno de los principales desafíos será convertir la enorme superficie disponible en una instalación capaz de fabricar semiconductores. Este tipo de producción requiere salas limpias especializadas, suministro eléctrico continuo, grandes cantidades de agua ultrapura, productos químicos y una compleja red de proveedores tecnológicos.

Entre los componentes clave también se encuentra la maquinaria de litografía avanzada, sector en el que la empresa neerlandesa ASML tiene un papel fundamental. Musk ya ha mantenido conversaciones con la compañía ante la posibilidad de que SpaceX se convierta en uno de sus grandes clientes.

Otro reto será la fabricación de chips desde cero. Terafab dependerá en buena medida de que el proceso 14A de Intel alcance niveles competitivos de rendimiento y producción.

Pese a las dudas sobre el financiamiento, los plazos y la complejidad tecnológica, el proyecto ya cuenta con una inversión inicial comprometida, trabajos de preparación en Texas, acuerdos entre Tesla, SpaceX e Intel y conversaciones con otros socios tecnológicos.

Si Terafab llega a concretarse en las dimensiones anunciadas, Musk llevaría su estrategia de controlar cada vez más partes de la cadena de suministro a una de las industrias más complejas del mundo: la fabricación de semiconductores.

El proyecto busca que Tesla y SpaceX tengan acceso directo a una enorme capacidad de producción de chips y podría convertirse en una de las mayores apuestas industriales de Musk.

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