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Toronto.- Los XVII Juegos Panamericanos abrieron como Canadá solamente lo saben hacer, con la magna representación para invocar a la imaginación, provocar a los sentidos y evocar las emociones de las más de 40 mil personas que se dieron cita en el Rogers Centre. Sí, porque no hay nada más canadiense que el Cirque Du Soleil y no hay nada más vibrante que sea dedicada la producción al deporte.

 

El encargado de encender el pebetero panamericano, conformado por pétalos que representaban a los deportes, fue el ex basquetbolista Steve Nash, que realizó el acto afuera del recinto.

 

Toronto, la quinta ciudad en el orbe en cuanto a calidad de vida, hizo vibrar, emocionar y recordar durante su ceremonia inaugural. Cada vez es más complejo montar shows como éstos, cada vez son más costosos, fastuosos y grandes. El desfile de las naciones tuvo un toque especial, distinto a los de ediciones anteriores. Los letreros que anunciaban a los países fueron lámparas de leds, la música relacionada a la cultura de cada uno de los 41 países participantes. Desde Argentina hasta Canadá desfilaron, Paola Longoria lució un traje tradicional y elegante, disfrutó el momento y la gran ovación que recibió México al ser nombrado en el sonido local a ritmo del Cielito lindo.

 

La ceremonia de apertura también incluyó un emotivo homenaje a Mario Vázquez Raña y los ya conocidos discursos oficiales, donde se declaró formalmente inaugurada la justa.

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