AGENCIA
Ciudad de México.- Segalmex se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y en una de las mayores contradicciones del discurso de combate a la corrupción que acompañó a su gobierno.
El organismo fue creado en 2019 con la finalidad de garantizar el acceso a alimentos básicos y apoyar a pequeños productores. Sin embargo, auditorías e investigaciones detectaron irregularidades millonarias relacionadas con contratos, compras, pagos y manejo de recursos públicos. Las observaciones llegaron a superar los 15 mil millones de pesos, aunque el monto del daño finalmente acreditado y recuperado ha sido objeto de distintos cálculos y procesos de aclaración.
La dimensión del caso resulta especialmente grave porque los recursos estaban destinados a una institución creada para atender a sectores vulnerables. Mientras millones de mexicanos enfrentaban dificultades económicas, dentro de Segalmex se documentaron operaciones cuestionables que terminaron bajo investigación de las autoridades.
El escándalo también exhibió fallas en los controles internos y en la supervisión de una institución que concentraba funciones de Diconsa y Liconsa. La Fiscalía General de la República abrió numerosas investigaciones y algunos exfuncionarios y empresarios fueron procesados, aunque el caso ha seguido generando cuestionamientos por la falta de consecuencias para otros personajes vinculados con la conducción del organismo.
Uno de los nombres que permanece asociado al escándalo es Ignacio Ovalle, quien encabezó Segalmex durante los primeros años de operación. Su salida del organismo ocurrió cuando las irregularidades ya habían adquirido dimensiones considerables, aunque no ha enfrentado un proceso penal por el caso.
Más allá de las cifras, Segalmex representa una enorme contradicción política: Un gobierno que hizo de la honestidad y el combate a la corrupción una de sus principales banderas terminó enfrentando dentro de una de sus instituciones emblemáticas un escándalo multimillonario.
Por ello, calificarlo como “el caso de corrupción más grande de la historia de México” requiere cautela, ya que existen otros escándalos de gran magnitud y las cifras de Segalmex han variado según la etapa de las auditorías y las investigaciones. Lo que sí puede sostenerse es que se trata de uno de los mayores casos de presuntas irregularidades y corrupción del gobierno de AMLO.
La verdadera dimensión del escándalo no está solamente en los miles de millones de pesos involucrados, sino en el destino que debieron tener esos recursos. Segalmex fue creada para llevar alimentos y apoyo al campo; terminó convirtiéndose en el símbolo de una administración que prometió erradicar la corrupción y que, paradójicamente, tuvo que explicar uno de los mayores quebrantos de recursos públicos de su sexenio.
Segalmex representa una de las mayores contradicciones del discurso de la llamada 4T. Se prometió acabar con la corrupción y cuidar cada peso público, pero una institución creada para apoyar a productores y garantizar alimentos terminó envuelta en un escándalo millonario. Lo más preocupante no son únicamente las cifras, sino que todavía existan dudas sobre dónde terminó el dinero y quiénes deben responder por él. 💰⚠️
Lo ocurrido en Segalmex demuestra que cambiar el discurso no basta para combatir la corrupción. Se pueden hacer promesas de austeridad y honestidad, pero si fallan los controles, la supervisión y las sanciones, los recursos públicos siguen expuestos. Y cuando el dinero destinado a los sectores más vulnerables desaparece entre contratos y operaciones cuestionadas, la indignación debería ser de todos, sin importar colores políticos.
