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AGENCIA

Ciudad de México.- A cuatro años de su inauguración, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) continúa enfrentando dificultades para alcanzar los objetivos que justificaron su construcción, entre ellos reducir la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y avanzar hacia una operación financieramente autosuficiente.

De acuerdo con los datos expuestos, la construcción del aeropuerto en la antigua base militar de Santa Lucía tuvo un costo de aproximadamente 115 mil millones de pesos entre 2019 y 2022, frente a una estimación inicial de 75 mil millones, lo que representa un incremento superior al 53 por ciento.

A este monto se suman subsidios destinados a su operación. Desde 2022, el Gobierno federal ha canalizado recursos para cubrir parte de sus costos, con asignaciones de mil 370 millones de pesos en 2022, mil 620 millones en 2023, mil 53 millones en 2024 y 924 millones en 2025. Para 2026 se contempla un subsidio de 744 millones de pesos.

Con estos recursos, el gasto acumulado de construcción y subsidios operativos ascendería a más de 120 mil millones de pesos.

Pasajeros, todavía por debajo de las expectativas

Los registros de la Agencia Federal de Aviación Civil muestran una marcada diferencia entre el número de pasajeros atendidos por el AIFA y el AICM.

Durante el primer semestre de 2026, el AIFA movilizó alrededor de 3.4 millones de pasajeros, frente a los 21.9 millones registrados por el aeropuerto Benito Juárez en el mismo periodo.

En el mercado internacional la diferencia es todavía mayor. El AICM atendió aproximadamente 8.6 millones de viajeros internacionales entre enero y junio, mientras que el AIFA registró alrededor de 181 mil 400.

La situación contrasta con las metas planteadas para el aeropuerto de Santa Lucía. Para 2026 se estableció como objetivo movilizar 8.3 millones de pasajeros, por lo que el comportamiento registrado durante la primera mitad del año mantiene al AIFA por debajo de esa expectativa.

La terminal también ha tenido un papel importante en el traslado de operaciones de carga desde el AICM, aunque este movimiento estuvo relacionado con las restricciones establecidas por el Gobierno federal para reducir las operaciones de carga en el aeropuerto capitalino.

El AIFA concentra actualmente una mayor proporción de carga internacional, mientras que el AICM mantiene un volumen considerable de operaciones domésticas.

La saturación del AICM no desapareció

Uno de los principales argumentos para construir el AIFA fue reducir la saturación del aeropuerto capitalino. Sin embargo, el AICM continúa movilizando decenas de millones de pasajeros al año y sus terminales permanecen bajo presión operativa.

La reducción de la saturación se apoyó también en medidas administrativas que limitaron el número de operaciones por hora en el AICM, pasando de un máximo de 52 a 43 operaciones.

Ante estas restricciones, las aerolíneas han recurrido a aeronaves con mayor capacidad para transportar pasajeros, por lo que la reducción de operaciones no necesariamente se tradujo en una disminución proporcional del número de viajeros.

Especialistas han planteado que una de las alternativas para fortalecer al AIFA consiste en consolidarlo como un polo logístico y de desarrollo económico para municipios como Tultepec, Cuautitlán, Tultitlán, Zumpango y Tecámac.

La creación de centros de distribución, parques industriales, empresas de servicios y nuevas fuentes de empleo alrededor del aeropuerto podría incrementar su utilización y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo económico de una zona caracterizada históricamente por funcionar como área dormitorio.

El reto para el AIFA, por tanto, no se limita al número de pasajeros. También implica generar condiciones de conectividad, empleo, actividad industrial y servicios que permitan aprovechar su infraestructura y reducir su dependencia de recursos públicos.

Ese aeropuerto solo sirve como uno de carga o para alterno. No despega ni con decretos presidenciales ni aerolíneas inventadas pagadas por el gobierno mexicano.

Una ocurrencia, sin planeación, todo a las prisas, todo mal hecho, un trasfondo se corrupción y un fracaso en su operación. ¡Otro fracaso del bienestar!

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