De la redacción
El Buen Tono
Omealca.- A dos años del colapso del puente vehicular de Tenejapam, que ocurrió el 23 de julio de 2024, la estructura continúa reducida a escombros y el reclamo de los habitantes de la Sierra de Omealca se topa con un muro de indiferencia municipal.
Pese a la relevancia estratégica de esta vialidad para conectar a comunidades como Atolka y Miahuatlán con el centro de Córdoba, ni el Gobierno Federal ni el municipal presentan un proyecto ejecutivo, un presupuesto etiquetado o siquiera una fecha tentativa para su reconstrucción, lo que evidencia una falla sistémica en la gestión de riesgos y atención a la infraestructura rural.
El siniestro que derivó en el colapso de la estructura fue un precedente de la vulnerabilidad de la red carretera secundaria.
Aquel 23 de julio, el peso de un autobús de pasajeros provocó el hundimiento parcial del puente, poniendo en riesgo la existencia de decenas de viajeros y cobrándose la vida de una persona.
A pesar de que este hecho debería haber activado los protocolos de emergencia y prioridad del gobierno municipal a cargo de Dionisio Herrera Torres, redujeron el tema a sólo informes periciales sin avances físicos, dejando expuestos a los lugareños a la repetitividad de fenómenos hidrometeorológicos que podrían agravar la situación del cauce por el que pasan.
La ausencia de esta infraestructura reconfiguró la dinámica diaria de los habitantes de la región.
Lo que antes era un trayecto ágil de 40 minutos hasta la ciudad de Córdoba, hoy se convirtió en una odisea de hasta dos horas para los usuarios del transporte público.
Los conductores deben rodear por terracerías en mal estado o trasbordar en comunidades intermedias.
Tales dilataciones afectan el tiempo de esparcimiento y la salud de los estudiantes y trabajadores, e incrementa considerablemente el costo del pasaje, mermando la economía familiar de una población que ya enfrenta altos índices de marginación.
En el ámbito productivo, el impacto es igualmente devastador y silencioso, acusaron.
Pequeños comerciantes y agricultores de Tenejapam y Miahuatlán vieron truncada su principal vía de comercialización, ya que utilizaban este puente para trasladar mercancías perecederas, como frutas, hortalizas y granos, a los mercados de Córdoba.
Con el desvío actual, los tiempos de traslado duplican las horas de viaje, lo que provocó pérdidas económicas significativas por descomposición de productos y un aumento en los costos de fletes, haciendo poco rentable la salida de sus cosechas y fomentando, en algunos casos, la migración temporal de los jornaleros.
Mientras el polvo y la maleza cubren los restos del puente, los vecinos expresaron su desesperanza ante el vacío de liderazgo que muestra Dionisio Herrera Torres.
El ayuntamiento debería gestionar recursos financieros y crear un proyecto para la rehabilitación carretera.
Ante la temporada de lluvias y el inminente riesgo de que la corriente aísle a las comunidades, los lugareños demandaron que el proyecto de reconstrucción pase del discurso a los hechos y les resuelvan el problema que tienen.
