JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD publicidad

Le atiza el exgobernador Duarte a los Yunes.

Como ya se quedaron sin su voto valioso, después de que Isunza renunció a Morena, ya no tienen poder para negociar y ya mejor se fueron a crear otro partido para seguir viviendo y robando de nuestros impuestos.

La nueva organización presume representar a la ciudadanía, pero su estructura estatal está plagada de políticos, exfuncionarios y personajes con antecedentes en el PAN, PRD y en gobiernos vinculados con los Yunes

En política, las casualidades existen. Una, dos o hasta tres pueden ser eso: casualidades. Pero cuando las coincidencias se cuentan por decenas, ocupan cargos estratégicos y tienen como denominador común a un mismo grupo político, ya no resulta tan sencillo pedirle a la ciudadanía que simplemente mire hacia otro lado.

Eso es precisamente lo que ocurre con Somos México en Veracruz.

El partido pretende venderse como una nueva opción política, una respuesta ciudadana al hartazgo provocado por los partidos tradicionales y una plataforma para quienes no se sienten representados. El discurso suena atractivo.

El problema aparece cuando se revisan los nombres.

Porque detrás del logotipo de Somos México en Veracruz empiezan a aparecer viejos conocidos de la política veracruzana: exfuncionarios, exdirigentes partidistas, excandidatos y personajes que durante años ocuparon posiciones dentro del PAN, PRD o de administraciones relacionadas con el grupo político de los Yunes.

Y entonces surge una pregunta inevitable:

¿Somos México en Veracruz es realmente un partido ciudadano o simplemente una nueva etiqueta para reciclar a políticos de siempre?

El primer nombre: Rogelio Franco

La historia comienza con Rogelio Franco Castán, uno de los principales referentes de Somos México en Veracruz.

Franco no llegó precisamente desde la sociedad civil.

Fue dirigente y militante del PRD y posteriormente secretario de Gobierno durante la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.

Su presencia al frente del proyecto veracruzano resulta especialmente significativa porque mantiene una relación política de larga data con Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente nacional de Somos México, con quien compartió militancia en el PRD.

Es decir, el nuevo partido que pretende representar una ruptura con la vieja política comienza su operación en Veracruz con un personaje perfectamente conocido dentro de la política tradicional.

Y no está solo.

Los viejos cuadros empiezan a aparecer

En la estructura también aparece Juan Carlos Krausse Rivera, consejero nacional de Somos México, quien compartió militancia y grupo político con Franco dentro del PRD.

Krausse, además, tuvo participación en actividades relacionadas con la candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares a la gubernatura en 2010.

Otra integrante es Jazmín de los Ángeles Copete Zapot, también consejera nacional.

Copete fue coordinadora de la bancada del PRD en el Congreso local durante el gobierno de Yunes Linares y respaldó públicamente algunas de las propuestas de aquella administración.

En 2018 fue candidata al Senado por la coalición PAN-PRD-MC, mientras Miguel Ángel Yunes Márquez competía por la gubernatura bajo la misma alianza.

No es una acusación. Es trayectoria política.

Pero cuando un partido se presenta como una alternativa ciudadana, esos antecedentes sí importan.

Funcionarios del yunismo, ahora en el nuevo partido

La lista continúa.

Julián Javier González Suárez, actual presidente del comité estatal de Somos México, fue funcionario de la Dirección General de Transporte del Estado durante el gobierno de Yunes Linares y estuvo bajo la estructura de Rogelio Franco.

Perla Gladys Mercado Melgoza, secretaria general de Somos México en Veracruz, también trabajó durante aquella administración, particularmente en el programa Veracruz Comienza Contigo.

Raúl Martínez Chávez, responsable de Comunicación, fue director de Radio Televisión de Veracruz durante el gobierno de Yunes Linares.

Y Jesús García Viveros, integrante de la dirigencia, fue jefe de la Unidad Jurídica de RTV durante el mismo periodo.

También aparece Tamara Mirón Elizondo, quien ocupó cargos dentro de la administración estatal durante el yunismo.

Y está Celso David Pulido Santiago, representante del partido ante el OPLE, quien además fue dirigente estatal del PRD y funcionario de la Secretaría de Gobierno durante la administración de Yunes Linares.

Entonces la pregunta vuelve a aparecer:

¿Dónde está la ciudadanía que supuestamente iba a darle vida a Somos México?

Porque lo que se observa hasta ahora es otra cosa: políticos profesionales que cambian de camiseta, pero no necesariamente de estructura ni de relaciones.

El Consejo Estatal tampoco se salva

La historia se repite en el Consejo Estatal.

Ahí aparecen Manuel Hernández Hidalgo, exdirigente del PRD y personaje cercano a Rogelio Franco; Donato Flores Soto, quien participó en trabajos del Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018; María Magdalena Viveros García, vinculada a estructuras electorales del PAN-PRD en 2016, y José Kirsch Sánchez, exdiputado local del PRD durante el bienio de Yunes Linares.

También aparece Felipe López Amaya, con antecedentes en la administración municipal de Ángel R. Cabada.

Una vez más, los ciudadanos parecen quedarse mirando desde la puerta mientras los profesionales de la política ocupan las sillas.

El golpe más fuerte: el “Consejo Consultivo Ciudadano”

Pero quizá la contradicción más evidente está en el llamado Consejo Consultivo Ciudadano.

El nombre promete participación social.

La integración cuenta otra historia.

El coordinador es Rafael Eugenio Escobar Torres, quien fue funcionario del Ayuntamiento de Boca del Río durante la administración de Miguel Ángel Yunes Márquez y ocupó también un cargo relacionado con Transporte Público durante el gobierno de Yunes Linares.

Y aquí aparece una contradicción difícil de ignorar.

Escobar Torres es, además, uno de los cinco exmilitantes del PAN que recientemente anunciaron su incorporación a Somos México.

Entonces, si ya forma parte de la organización política, ¿con qué argumento puede presentarse como representante ciudadano independiente dentro de un Consejo Consultivo Ciudadano?

La pregunta no es menor.

Porque una cosa es construir un partido con políticos experimentados y otra muy distinta es vender esa estructura como un movimiento ciudadano ajeno a la vieja política.

Cinco expanistas cambian de camiseta

La incorporación de cinco expanistas termina de alimentar las sospechas.

Entre ellos está el propio Escobar Torres.

También William Charbel Kuri Ceja, quien ocupó la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca durante el gobierno de Yunes Linares.

Está Abel Ramírez Coria, quien llegó a la presidencia municipal de Paso de Ovejas postulado por la alianza PAN-PRD.

Se encuentra Moisés Vásquez Cuevas, exregidor de Xalapa y hermano de Alejandro Vásquez Cuevas, uno de los personajes históricos del panismo veracruzano.

Y aparece Alfredo Grajales Jiménez, quien militó durante décadas en el PAN, fue dirigente partidista y candidato a la alcaldía de Córdoba.

Cinco políticos que abandonan el PAN y llegan a un partido que presume ser una alternativa ciudadana.

La pregunta vuelve a ser obligada:

¿Se está construyendo ciudadanía o se está reciclando estructura electoral?

El problema no es que sean políticos

Aquí hay que hacer una precisión.

No existe nada ilegal en que un exmilitante del PAN, PRD o cualquier otro partido se incorpore a Somos México. Tampoco es ilegal que un exfuncionario participe en una nueva organización política.

El problema es otro.

La congruencia entre el discurso y la realidad.

Si Somos México quiere presentarse como el partido de los ciudadanos desencantados con la vieja clase política, tendrá que explicar por qué sus principales cuadros en Veracruz tienen precisamente el perfil de aquello que dice combatir.

Porque los nombres no son desconocidos.

Son parte de la historia política reciente de Veracruz.

Y muchos de ellos tienen una característica en común: ya estuvieron en el poder o cerca de quienes lo ejercieron.

¿Una nueva marca para viejos operadores?

El verdadero desafío de Somos México en Veracruz no será obtener el registro, organizar asambleas o llenar fotografías con dirigentes.

Será convencer a los ciudadanos de que realmente existe una ruptura con las prácticas de siempre.

Porque cambiar de partido no significa necesariamente cambiar de proyecto.

Cambiar el logotipo tampoco significa cambiar las alianzas.

Y abandonar una camiseta para ponerse otra no borra automáticamente décadas de trayectoria política.

Si la dirigencia nacional de Somos México conocía estos antecedentes y aun así decidió colocar a estos personajes al frente de Veracruz, tendrá que asumir el costo político de sus decisiones.

Y si no los conocía, entonces el problema sería todavía mayor: ¿cómo pretende dirigir una organización nacional sin revisar siquiera quiénes están construyendo sus estructuras estatales?

Las 21 coincidencias

Son tantos los antecedentes que la lista termina pareciendo un directorio de la vieja política veracruzana.

Rogelio Franco.

Juan Carlos Krausse.

Jazmín Copete.

Julián González.

Perla Mercado.

Raúl Martínez.

Jesús García.

Tamara Mirón.

Celso Pulido.

Manuel Hernández.

Donato Flores.

María Magdalena Viveros.

José Kirsch.

Felipe López.

Rafael Escobar.

Rosa Aurora García.

Marcelo Monfort.

William Kuri.

Abel Ramírez.

Moisés Vásquez.

Alfredo Grajales.

Veintiún nombres.

Veintiún antecedentes que, puestos uno junto al otro, hacen que la etiqueta de “movimiento ciudadano” empiece a resultar, cuando menos, incómoda.

Por eso, más que preguntar qué es Somos México, habría que preguntar:

¿Quiénes son realmente los que están detrás de Somos México en Veracruz?

Porque si el proyecto pretende ser una alternativa ciudadana, tendrá que demostrarlo con hechos.

De lo contrario, sus críticos tendrán argumentos para llamarlo de otra manera:

Somos México, sí; pero en Veracruz, demasiado parecido a Somos los mismos de siempre.

CANAL OFICIAL