DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- El comunicado del Ayuntamiento para justificar que una patrulla de Tránsito Municipal acompañara a un tráiler de Trabal, empresa vinculada al alcalde Manuel Alonso Cerezo y a su socio, el primer damo, Luis Abella Alvarado, se cae por su propio peso. Mientras la corporación asegura que no existen privilegios para las unidades de carga, la imagen de una patrulla oficial escoltando a un vehículo de dicha empresa mantiene intacta la pregunta que la administración pretende esquivar: ¿por qué para Trabal sí hubo atención especial?
La indignación aumenta porque la propia corporación enfrenta carencias para atender los congestionamientos que padecen diariamente los cordobeses. Sin embargo, cuando aparece una unidad relacionada con el grupo empresarial del alcalde, sí hay una patrulla disponible para acompañarla. La escena exhibe una doble vara que difícilmente puede borrarse con un comunicado, especialmente cuando el Ayuntamiento debería explicar quién ordenó el operativo, bajo qué fundamento y cuál fue el costo para las arcas municipales. El asunto se vuelve todavía más incómodo con el perfil de la tesorera municipal, Antonia Reyes Olmos, quien, de acuerdo con su hoja de vida oficial, aparece como Gerente de Contabilidad de Grupo Trabal antes de ocupar la responsabilidad de administrar las finanzas del Ayuntamiento. La coincidencia resulta políticamente explosiva: una funcionaria vinculada laboralmente al grupo empresarial del alcalde ahora tiene bajo su responsabilidad los recursos de los cordobeses. La administración debe explicar si existe separación real de intereses y qué controles evitan cualquier conflicto.
A esto se suma la opacidad alrededor de la recaudación de Tránsito. Una respuesta obtenida mediante Transparencia señala que la Subdirección de Tránsito no es competente para proporcionar información sobre los ingresos por multas y remite la responsabilidad a Tesorería. Mientras tanto, el director David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, también carga con señalamientos públicos relacionados con su paso por Cancún, donde fue señalado por particulares por actos de corrupción y agresión a un periodista. Demasiadas coincidencias para pedirle a Córdoba que simplemente cierre los ojos y crea el comunicado.
