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De la redacción
El Buen Tono

Tomatlán, Ver.- La suspensión del evento denominado “Rock Time Machine” generó cuestionamientos hacia la administración municipal de Nicolás Prado Morales, debido a que entre los jóvenes involucrados en la organización se encontrarían personas que colaboran o trabajan en el Ayuntamiento.

La determinación quedó asentada en un oficio fechado el 28 de agosto de 2026 y emitido por el Departamento de Comercio del Ayuntamiento, firmado por Benito Ramos Álvarez, director de Comercio.

De acuerdo con el documento, el evento no contaba con las autorizaciones necesarias para realizarse en los términos planteados. Entre las observaciones se señala la ausencia de permiso para la venta, distribución o consumo de bebidas alcohólicas, así como la falta de autorización de descorche.

El oficio también refiere que no se contaba con la aprobación de los vecinos del lugar donde se pretendía desarrollar la actividad, por lo que el área municipal indicó que dichas circunstancias debían atenderse mediante los procedimientos correspondientes.

La situación generó críticas debido a que, según la información proporcionada a este medio, algunos de los jóvenes relacionados con el evento forman parte de la propia administración municipal. Esta circunstancia ha provocado cuestionamientos sobre la forma en que fueron atendidos los organizadores y sobre si tuvieron la posibilidad de corregir las observaciones antes de que se determinara impedir la realización de la actividad.

El caso también pone en entredicho la congruencia entre el discurso de respaldo a las actividades juveniles y la aplicación de los procedimientos administrativos. Si bien corresponde al Ayuntamiento exigir el cumplimiento de los requisitos establecidos, también resulta relevante precisar si se brindó orientación a los organizadores para regularizar el evento y bajo qué disposiciones se establecieron las condiciones señaladas.

Cabe precisar que el oficio no acredita que el alcalde Nicolás Prado Morales haya ordenado personalmente la suspensión. El documento únicamente establece las observaciones realizadas por el Departamento de Comercio.

Por ello, corresponderá al Ayuntamiento aclarar el procedimiento seguido, las disposiciones reglamentarias aplicadas y si los organizadores tuvieron oportunidad de subsanar las irregularidades detectadas.

La suspensión del “Rock Time Machine” deja así un cuestionamiento sobre la actuación administrativa y sobre la manera en que el gobierno municipal concilia la aplicación de sus reglamentos con el respaldo que públicamente manifiesta hacia las actividades de los jóvenes.

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