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Sandra González

El Buen Tono

REGIÓN.- El regreso a clases no sólo representa el retorno de más de 24 millones de estudiantes a las aulas en México, sino también uno de los periodos de mayor presión para las finanzas familiares, ante un incremento de los costos escolares que obliga a los hogares a reajustar presupuestos, sacrificar otras necesidades y, en algunos casos, recurrir al endeudamiento.

El economista Jorge Alberto Moreno Sánchez advirtió que uno de los principales problemas está en los errores financieros que las familias cometen al realizar las compras de última hora, sin comparar precios, adquirir productos por impulso o sustituir artículos que todavía pueden utilizarse. A ello se suma la presión por comprar determinadas marcas, personajes o licencias, que pueden elevar hasta 40 por ciento el precio de algunos productos sin representar necesariamente un beneficio adicional para el estudiante.

Para este ciclo escolar 2026-2027, el gasto promedio por alumno se estima en alrededor de 6 mil 44 pesos, lo que representa un incremento de 24.7 por ciento respecto al año anterior, es decir, aproximadamente mil 800 pesos adicionales. La cifra puede superar los 10 mil pesos cuando se incorporan calzado adicional y dispositivos tecnológicos, mientras que los útiles de referencia de la SEP rondan los 2 mil 902 pesos; la papelería registra incrementos de hasta 13 por ciento, los uniformes de 7 por ciento y las colegiaturas privadas de 6 por ciento.

El problema, señaló, es que muchas familias consideran que el desembolso termina en agosto, cuando en realidad apenas comienza una cadena de gastos que se prolonga durante los diez meses del ciclo escolar. Transporte y lunch pueden representar cerca de 4 mil pesos mensuales, por lo que una planeación deficiente puede terminar comprometiendo una parte importante de los ingresos familiares.

Ante este escenario, el especialista consideró que el crédito debe utilizarse con cautela. Las tarjetas pueden ser una herramienta para adquirir bienes duraderos, como computadoras o tabletas, particularmente cuando existen esquemas de meses sin intereses; sin embargo, financiar uniformes, cuadernos y otros consumibles pagando únicamente el mínimo puede convertir una compra de 6 mil pesos en una deuda que se prolongue durante meses y genere intereses difíciles de absorber.

Por ello, recomendó comparar precios, realizar compras colectivas o de mayoreo cuando sea posible, conservar tickets y garantías -principalmente en electrónicos- y aprovechar las deducciones fiscales disponibles ante el SAT para conceptos que cumplan con los requisitos correspondientes, como colegiaturas y transporte escolar. También llamó a privilegiar el consumo local y formal, pues además de buscar mejores precios, permite que parte de ese gasto permanezca dentro de la economía de la comunidad.

El regreso a clases, concluyó, puede convertirse en un factor adicional de desigualdad cuando las familias deben sacrificar necesidades básicas o postergar proyectos para cubrir los gastos educativos. Sin planeación, lo que debería ser una inversión en la educación de los hijos puede terminar transformándose en una carga financiera que comprometa la estabilidad económica del hogar durante todo el año.

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