De la redacción
El Buen Tono
Washington.- Alejandro Betancourt, un multimillonario venezolano que durante años estuvo bajo investigación de autoridades de Estados Unidos, España y Suiza por presuntas operaciones de blanqueo de capitales relacionadas con fondos de la petrolera estatal PDVSA, se convirtió en una figura central del nuevo acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela.
Betancourt habría colaborado con autoridades estadounidenses en los meses previos a la captura de Nicolás Maduro y posteriormente participó en negociaciones con funcionarios venezolanos para impulsar acuerdos energéticos y comerciales entre ambos países.
El nuevo convenio establece que Estados Unidos tendrá acceso durante décadas a aproximadamente una quinta parte de las reservas de crudo de Venezuela. Como parte del acuerdo, la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono adquirirá una participación de 35 por ciento en North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa de Betancourt y uno de los productores de crudo que operan en Venezuela.
Además, el Departamento de Estado estadounidense tendrá derecho a comprar 20 por ciento del petróleo producido por NABEP a precio de costo y contará con acceso preferencial al 80 por ciento restante.
El papel de Betancourt en las negociaciones representa un cambio significativo para el empresario, quien anteriormente había sido señalado en investigaciones relacionadas con un supuesto esquema para malversar y blanquear más de mil millones de dólares provenientes de PDVSA.
Según personas familiarizadas con la política estadounidense hacia Venezuela, Betancourt proporcionó información que ayudó a reforzar el bloqueo naval contra petroleros sancionados que operaban en territorio venezolano. Esta operación derivó en la incautación o interceptación de más de una docena de embarcaciones.
También habría facilitado contactos y negociaciones con funcionarios venezolanos, entre ellos Delcy Rodríguez, quien asumió como encargada de la presidencia tras la captura de Maduro.
En enero, Betancourt participó en la negociación de un acuerdo comercial petrolero que, de acuerdo con datos de seguimiento de buques y personas conocedoras de las conversaciones, permitió la exportación de más de 135 millones de barriles de crudo y combustible hacia Estados Unidos, Europa, India y el Caribe hasta finales de agosto.
Esa cantidad representa aproximadamente la mitad de las exportaciones petroleras venezolanas registradas durante ese periodo.
Betancourt también asistió a reuniones en el Palacio de Miraflores y estuvo presente durante la visita del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aunque no apareció junto a Wright y Rodríguez durante la ceremonia de firma de los acuerdos petroleros.
Investigaciones sin cargos
El empresario ha sido investigado en Estados Unidos, España y Suiza, aunque nunca ha sido imputado.
A principios de este año, fiscales federales de Florida suspendieron una investigación relacionada con un supuesto esquema que involucraba la malversación de más de mil millones de dólares de PDVSA y el posterior blanqueo de fondos mediante propiedades inmobiliarias en Miami y cuentas bancarias en Malta y Suiza.
Personas familiarizadas con el caso señalaron que superiores de los fiscales estadounidenses habrían desaconsejado continuar con las pesquisas contra Betancourt, sin que se proporcionara una explicación a los investigadores encargados del expediente.
En Suiza, las autoridades también investigaban al empresario por blanqueo de capitales. En mayo retiraron una solicitud de extradición presentada ante Reino Unido, aunque la Fiscalía de Zúrich aclaró que el procedimiento penal contra Betancourt continúa.
Su abogada, Sarah Chouraqui, aseguró que las acusaciones fueron examinadas por autoridades de distintas jurisdicciones y que no se han presentado cargos contra su cliente.
El origen de su fortuna
Betancourt es considerado uno de los integrantes más destacados de los llamados “Bolichicos”, una generación de empresarios venezolanos que amasó grandes fortunas durante el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez.
Su empresa Derwick Associates obtuvo contratos públicos por alrededor de 2 mil millones de dólares para construir centrales eléctricas durante la crisis energética que afectó a Venezuela en la década de 2010.
Algunos de esos contratos fueron adjudicados sin licitación pública, pese a la limitada experiencia de la compañía en el sector de la construcción. Posteriormente, datos oficiales señalaron que varias de las centrales operaban por debajo de su capacidad prevista o incluso permanecían fuera de funcionamiento.
Betancourt y Derwick han negado reiteradamente haber cometido irregularidades y sostienen que las instalaciones fueron concluidas y que los problemas posteriores fueron consecuencia de la administración de las autoridades estatales.
En 2012, Betancourt se asoció con PDVSA para explotar yacimientos maduros en el occidente de Venezuela. Esos campos terminaron convirtiéndose en la base de la producción de NABEP, empresa que cofundó en abril de 2024 junto con el multimillonario de Florida Harry Sargeant, quien vendió sus acciones el mes pasado.
Mauricio Claver-Carone, empresario de Miami y antiguo asesor de la administración Trump, señaló que Betancourt es un intermediario útil debido a su conocimiento de los negocios petroleros tanto de Venezuela como de Estados Unidos.
Sin embargo, exfuncionarios de inteligencia, fiscales y diplomáticos estadounidenses han expresado preocupación por la influencia que el empresario podría tener en la política de Washington hacia Caracas, debido a sus investigaciones anteriores y al proceso que continúa en Suiza, además de sus vínculos con figuras de los antiguos gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
Antes de la suspensión de la investigación en Miami, Betancourt había sido identificado como un supuesto “cómplice no imputado” dentro de una investigación relacionada con el presunto blanqueo de más de mil millones de dólares provenientes de PDVSA.
Desde 2018, diez personas han sido imputadas por ese caso.
Tras salir del Reino Unido, Betancourt viajó a Venezuela a finales de junio y nuevamente en julio. En ambas ocasiones partió desde West Palm Beach, Florida, de acuerdo con registros de pasajeros consultados por Reuters.
