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De la redacción
El Buen Tono

Andy López Beltrán intentó apagar el incendio con un video de recorrido por comunidades humildes de Tabasco, pero terminó echándole más leña a una polémica que ya lo tenía bajo los reflectores.

Después de que se difundieran imágenes de una reunión privada en un exclusivo restaurante de la colonia Condesa, donde apareció acompañado de empresarios y personajes vinculados al poder, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador decidió responder mostrando su faceta de “hombre del pueblo”.

El contraste difícilmente podía ser más evidente: por un lado, las imágenes de una reunión en el restaurante Magazzino, con empresarios y funcionarios, y una botella de Sassicaia cuyo precio se ha señalado en alrededor de 20 mil pesos; por otro, Andy López recorriendo comunidades de Tacotalpa y entregando publicidad de Morena.

La reunión ocurrió el 24 de agosto y, entre los asistentes mencionados, estuvieron Daniel Asaf, exjefe de la Ayudantía de la Presidencia; Juan Domingo Beckmann, director de José Cuervo, y el empresario Mauricio Garduño.

Lejos de explicar directamente el contraste que provocó las críticas, López Beltrán optó por atacar al periodista Héctor de Mauleón, quien difundió las imágenes, y presentar como su verdadero “cónclave” el contacto con comunidades.

“Me gustaría muchísimo que el ‘espía’ Héctor de Mauleón y el director de ese pasquín, llámese El Universal, nos acompañaran en ese cónclave”, dijo.

La maniobra comunicativa fue clara: cambiar el escenario y sustituir la discusión sobre el restaurante, los acompañantes y el vino por imágenes de recorridos políticos en Tabasco.

Pero las redes sociales no compraron tan fácilmente el cambio de escenario.

Los comentarios cuestionaron precisamente esa imagen de austeridad cuidadosamente construida frente a una reunión que ha provocado críticas por el nivel económico de quienes participaron y por el costo de las bebidas consumidas.

“Me pongo la camisa de la austeridad y hago el acento tabasqueño nuevamente como si nada hubiera pasado”, escribió Gabriel López.

“Modo humilde, para que la gente se sienta bien identificada contigo”, ironizó Manuel M. Martínez.

Raymundo Gaytán también fue directo al cuestionar la imagen política que pretende proyectar: “Por lo visto, a él todavía le hace la tarea su papá, pero se le deja toda mal hecha”.

El episodio exhibe una de las contradicciones más incómodas para el discurso de austeridad que durante años ha identificado al movimiento encabezado por López Obrador: mientras se presume cercanía con la población y se reivindica una vida sencilla, las fotografías de reuniones privadas con empresarios y bebidas de alto costo alimentan exactamente el tipo de cuestionamientos que el propio movimiento ha utilizado para criticar a las élites políticas.

Andy López Beltrán quiso convertir el escándalo del vino en una postal de pueblo. El problema es que las imágenes de la botella, el restaurante y sus acompañantes ya habían colocado sobre la mesa una pregunta mucho más incómoda: qué tan lejos está el discurso de austeridad de la realidad de quienes hoy ocupan posiciones de influencia dentro de Morena.

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