De la redacción
El Buen Tono
Mercurio, el planeta más cercano al Sol, pudo haber sido mucho más grande en sus primeros años de existencia y haberse contraído considerablemente conforme su interior se enfrió, de acuerdo con un nuevo estudio científico.
Investigadores del Centro Aeroespacial Alemán y de la Universidad Hokkaido, en Japón, analizaron las deformaciones visibles en la superficie de Mercurio y concluyeron que el planeta pudo haberse encogido entre 10 y 30 por ciento más de lo que se calculaba anteriormente.
Esto significaría una reducción de hasta 23 kilómetros en su diámetro desde su formación, hace unos 4 mil 500 millones de años. Actualmente, Mercurio tiene un diámetro aproximado de 4 mil 900 kilómetros.
Los científicos comparan el proceso con una uva que pierde volumen hasta convertirse en una pasa. Conforme el interior del planeta fue perdiendo calor, su núcleo se contrajo y las capas rocosas exteriores tuvieron que adaptarse mediante arrugas, fracturas y otras deformaciones.
Estas estructuras, conocidas como escarpes y crestas, son consideradas evidencias de la contracción de Mercurio. Sin embargo, los investigadores señalan que los impactos de meteoritos y los cráteres formados durante millones de años pudieron haber ocultado parte de esas señales.
“El registro” de la contracción de Mercurio estaría incompleto, explicó Gaku Nishiyama, investigador principal del estudio.
Una contracción mayor de la prevista podría aportar información sobre la composición y evolución interna del planeta. Entre las posibilidades planteadas está que Mercurio tenga un núcleo metálico más grande y con menor cantidad de elementos ligeros, como el silicio, o que haya comenzado su historia con una temperatura interna más elevada.
BepiColombo podría resolver el misterio
Los resultados llegan mientras la misión BepiColombo, desarrollada conjuntamente por Europa y Japón, se prepara para estudiar Mercurio con mayor detalle.
Las naves de la misión tienen previsto entrar en órbita alrededor del planeta en noviembre. Posteriormente, se separarán para realizar investigaciones independientes sobre su superficie, interior y campo magnético.
Uno de los instrumentos de BepiColombo podrá ayudar a determinar con mayor precisión cuánto se ha contraído Mercurio como consecuencia de su enfriamiento interno.
Los investigadores incluso consideran posible que las nuevas observaciones revelen una contracción todavía mayor a la estimada a partir de las imágenes obtenidas por la sonda Messenger de la NASA durante la década de 2010.
El estudio abre así una nueva ventana para comprender cómo evolucionó uno de los planetas rocosos más pequeños del Sistema Solar.
