AGENCIA
EEUU.- El 11 de septiembre de 2001, mientras Estados Unidos enfrentaba uno de los momentos más críticos de su historia reciente y el espacio aéreo permanecía prácticamente cerrado tras los atentados terroristas, un vuelo médico recibió una autorización excepcional para continuar con una misión de emergencia.
La aeronave transportaba un antiveneno necesario para atender a un hombre que había sido mordido por una serpiente venenosa y cuya condición requería recibir el medicamento con urgencia.
En medio de la suspensión generalizada de los vuelos civiles, las autoridades permitieron que la aeronave continuara su recorrido debido a la naturaleza médica de la misión. El vuelo fue acompañado por aviones de combate hasta completar su trayecto.
El episodio se convirtió en una muestra de las excepciones que fueron autorizadas durante las horas posteriores a los atentados del 11 de septiembre, cuando el tráfico aéreo estadounidense fue sometido a restricciones extraordinarias por razones de seguridad.
Mientras el país permanecía paralizado y miles de vuelos eran cancelados o desviados, aquella misión médica logró avanzar para entregar un medicamento que podía resultar determinante para la vida de un paciente.
El caso es recordado como una de las historias poco conocidas de aquel día, en el que las medidas de seguridad adoptadas tras los atentados también tuvieron que contemplar situaciones de emergencia médica que no podían esperar.
