AGENCIA
Nueva York.- Cada 11 de septiembre, el Oculus del World Trade Center se convierte en escenario de un fenómeno de luz diseñado para recordar los atentados de 2001 y mantener viva la memoria de las víctimas. La estructura forma parte del complejo reconstruido en el sitio donde se encontraban las Torres Gemelas.
El fenómeno, conocido como “Wedge of Light” o “Cuña de Luz”, ocurre cuando los rayos del Sol atraviesan el tragaluz central del Oculus y proyectan una franja luminosa sobre el interior del edificio. Su diseño fue concebido por el arquitecto Daniel Libeskind como parte de la nueva configuración del World Trade Center.
Cada año, alrededor del aniversario de los atentados, la posición del Sol permite que la luz atraviese el edificio siguiendo una alineación cuidadosamente calculada. El efecto se convierte así en un homenaje arquitectónico que vincula el paso del tiempo con la memoria del 11 de septiembre.
El Oculus, inaugurado en 2016, funciona como un importante centro de transporte y espacio público del nuevo World Trade Center. Su diseño, además de cumplir una función urbana, incorpora elementos destinados a evocar la ausencia, la reconstrucción y el recuerdo.
De esta manera, durante unos minutos, la arquitectura y la luz se convierten en parte de la conmemoración de una de las tragedias más recordadas de la historia reciente de Estados Unidos.
