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AGENCIA

Salina Cruz, Oaxaca.- La polémica en el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) 05 creció luego de que un estudiante difundiera en redes sociales un video en el que exhibió las condiciones de deterioro de los sanitarios del plantel, situación que derivó en señalamientos sobre una presunta expulsión.

De acuerdo con padres de familia y alumnos, el joven habría sido separado de la institución después de hacer pública una problemática que, aseguran, no es nueva. En las imágenes difundidas se evidencian deficiencias en los baños, lo que provocó inconformidad entre la comunidad escolar.

Lo más cuestionable, sin embargo, no es solamente el estado de las instalaciones, sino la manera en que las autoridades educativas han enfrentado la denuncia. Si un estudiante expone públicamente condiciones que afectan la higiene y dignidad de quienes acuden diariamente al plantel, la respuesta institucional debería ser investigar, corregir y rendir cuentas, no generar dudas sobre posibles represalias.

Posteriormente, la dirección del CETMAR 05 negó que el alumno hubiera sido expulsado o sancionado y aseguró que mantiene su calidad de estudiante regular. También informó sobre trabajos de rehabilitación en los sanitarios del plantel.

La aclaración deja pendientes preguntas importantes: ¿por qué las instalaciones llegaron a esas condiciones?, ¿desde cuándo conocían las autoridades las quejas?, ¿qué acciones se habían realizado antes de que el problema fuera exhibido públicamente? y, sobre todo, ¿qué ocurrió realmente con el estudiante después de publicar el video?

Ante la controversia, padres y madres de familia convocaron a una reunión para exigir explicaciones tanto por la situación del alumno como por las condiciones en que se encuentran las instalaciones educativas.

El caso evidencia una contradicción que las autoridades deben aclarar con transparencia: si no existió una expulsión o sanción, deben explicar qué medidas se tomaron respecto al estudiante; y si los baños efectivamente presentaban las deficiencias denunciadas, corresponde informar por qué no fueron atendidas oportunamente.

En lugar de confrontar a quienes exhiben las carencias, las autoridades educativas deberían garantizar instalaciones dignas y escuchar las denuncias de la comunidad escolar. Cuando un alumno tiene que recurrir a las redes sociales para mostrar las condiciones de su escuela, el problema no debería ser el video, sino las condiciones que hicieron necesario grabarlo.

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