De la redacción
El Buen Tono
La portación legal de armas de fuego entre civiles en México mantiene una tendencia prácticamente estancada, con pocos cambios en el número de personas autorizadas para llevar un arma fuera de su domicilio.
Durante el primer semestre de 2026, la Secretaría de la Defensa Nacional expidió únicamente 20 nuevas licencias particulares individuales de portación, de acuerdo con registros de la dependencia.
Entre enero y marzo fueron autorizadas cuatro licencias, correspondientes a cuatro armas cortas. Para el periodo de abril a junio se otorgaron otras 16, también relacionadas con armas cortas.
Aunque esto representó un incremento de cuatro veces entre un trimestre y otro, el número acumulado continúa siendo reducido frente a las aproximadamente 2 mil 500 personas que cuentan actualmente con autorización para portar un arma en el país.
En 2023, la Defensa tenía registradas 2 mil 535 licencias particulares individuales vigentes, por lo que el número de civiles autorizados se ha mantenido prácticamente sin crecimiento durante los últimos años.
La cifra contrasta con el comportamiento registrado anteriormente. Entre 2019 y 2023, las licencias particulares individuales de portación aumentaron 8 por ciento respecto al periodo de 2013 a 2017. Sin embargo, ese crecimiento perdió fuerza hacia 2026.
La portación y la posesión de armas son figuras diferentes. Mientras la posesión permite mantener un arma legalmente registrada dentro del domicilio, la portación requiere una autorización específica para llevarla fuera de casa.
Para obtener una licencia particular individual de portación es necesario cumplir con los requisitos establecidos por la legislación y realizar el trámite correspondiente ante la Secretaría de la Defensa Nacional. La autorización está vinculada al arma y debe ser revalidada periódicamente.
¿Cuánto cuesta una licencia?
Para 2026, la expedición de una licencia particular individual tiene un costo de 6 mil 359 pesos, cantidad que también debe cubrirse para su revalidación.
La legislación establece además cuáles son las armas y calibres que pueden poseerse legalmente por particulares bajo determinadas condiciones. Entre ellas se encuentran algunas pistolas semiautomáticas de calibre no superior al .380 y revólveres de hasta .38 Especial.
Otros calibres y modelos quedan sujetos a restricciones, mientras que para actividades deportivas y de cacería existen disposiciones específicas.
En este contexto, los registros de 2026 muestran que la autorización para portar armas fuera del domicilio continúa siendo una práctica limitada entre los civiles en México, con un número de nuevas licencias considerablemente menor al universo de permisos vigentes.
«No es que se pierda interés. Lo que pasa es que ya se mafió ese derecho, porque está en manos de los exgenerales que cobran hasta 150 mil pesos por dar el permiso en una de sus empresas que manejan ellos, y es rápido; porque si lo quieres hacer directamente en la Sedena, son mil trámites y la gran mayoría de las veces te lo niegan. Y los exgenerales que se jubilan ponen su empresa y entonces con ellos es rápido, pero cobran 150 mil pesos. Hay otros que quieren cobrar eso y, además, 10 mil pesos mensuales por darte la portación de armas.»
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