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AGENCIA

Guaymas, Son.- Una nueva terminal para exportar gas natural hacia Asia se proyecta en el Golfo de California, una de las regiones con mayor biodiversidad de México. El proyecto Amigo LNG, impulsado por la empresa estadounidense Epcilon LNG, contempla una planta de licuefacción en Bahía Catalina, al sur de Guaymas, Sonora, pero enfrenta una batalla legal por sus posibles impactos ambientales.

El proyecto contempla utilizar 36 hectáreas de zona marítima para construir y operar una terminal especializada en el manejo de gas natural licuado. La superficie fue cedida mediante un contrato firmado en abril de 2025 entre la Administración del Sistema Portuario Nacional Guaymas y Amigo LNG, subsidiaria mexicana de Epcilon LNG.

El contrato fue otorgado mediante adjudicación directa, sin licitación pública. La organización Defensa Ambiental del Noroeste cuestionó este procedimiento y señaló que, entre los requisitos para utilizar esta figura, se encuentra la acreditación de la autorización en materia de impacto ambiental.

La autorización ambiental fue emitida en abril de 2026, después de que el proyecto ingresara el trámite ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente en noviembre de 2025. La Secretaría de Marina sostuvo que el contrato podía celebrarse antes de contar con dicha autorización, debido a que posteriormente sería utilizado para acreditar la relación jurídica de la empresa con la superficie.

El contrato establece que las obras no podrán comenzar si no se obtienen las autorizaciones ambientales correspondientes. Tiene una vigencia de 18 años, con posibilidad de prórroga, y contempla pagos anuales equivalentes al 12 por ciento del valor del área, además de 10 pesos por cada tonelada de gas licuado procesada o movilizada.

La terminal tendría una capacidad que comenzaría con 250 mil toneladas de gas durante su primer año y aumentaría hasta 3.7 millones de toneladas anuales a partir del décimo año. De acuerdo con la información del proyecto, esto implicaría entre 50 y 60 viajes de grandes buques metaneros.

Amigo LNG forma parte de una estrategia para utilizar el territorio mexicano como punto de salida hacia Asia del gas natural producido en Estados Unidos. Otros proyectos similares son Saguaro Energía, en Puerto Libertad, Sonora, y Cosalá LNG, en Sinaloa. Todos contemplan recibir gas procedente de la cuenca Pérmica, en Texas, mediante gasoductos transfronterizos.

El proyecto enfrenta oposición de organizaciones ambientalistas debido a que el Golfo de California es considerado uno de los ecosistemas más importantes de México. La región alberga una amplia diversidad de mamíferos marinos y cetáceos, además de especies endémicas como la vaquita marina, que se encuentra en peligro de extinción.

La controversia llegó nuevamente a los tribunales. Un juez federal concedió una suspensión definitiva dentro de un juicio de amparo promovido por la organización Nuestro Futuro, con lo que ordenó que la autorización ambiental del 13 de abril permanezca temporalmente sin efectos para permitir el inicio de las obras.

Nuestro Futuro presentó el amparo en marzo de 2026 al considerar que la información disponible durante el procedimiento de evaluación ambiental no permitía conocer todos los posibles riesgos para los ecosistemas marinos y sociales de la región.

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente señaló posteriormente que no existe contradicción entre sus declaraciones dentro del juicio y la autorización ambiental otorgada al proyecto, al explicar que sus argumentos se dieron dentro de un contexto procesal específico.

Amigo LNG cuenta además con respaldo de autoridades federales y estatales. En febrero de 2026, durante una gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, se informó que la inversión proyectada para la planta sería de 6 mil 800 millones de dólares, equivalentes a unos 130 mil millones de pesos.

Sin embargo, organizaciones y especialistas han cuestionado la información disponible sobre los posibles impactos del proyecto. Parte de la Manifestación de Impacto Ambiental y opiniones técnicas solicitadas por la autoridad permanecen reservadas durante cinco años bajo el argumento de seguridad nacional y energética.

Una opinión de la Universidad de Colima consideró insuficiente la información técnica presentada, mientras que el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada calificó el proyecto como controvertido desde el punto de vista de la transición energética y el cambio climático.

El caso permanece bajo disputa judicial y ambiental, mientras el proyecto Amigo LNG busca convertirse en una nueva vía para exportar gas natural estadounidense desde territorio mexicano hacia los mercados asiáticos.

Autorizar una megaplanta de gas en el Golfo de California implica poner en juego un ecosistema de enorme valor ambiental. Si la propia información del proyecto ha sido cuestionada por organizaciones y especialistas, la prioridad debería ser garantizar que no se comprometan especies, hábitats y comunidades por una obra de esta magnitud.

El desarrollo económico no debería significar sacrificar el patrimonio natural. El Golfo de California alberga especies únicas y una biodiversidad excepcional, por lo que resulta preocupante que un proyecto con grandes volúmenes de gas y tránsito de buques avance mientras persisten cuestionamientos sobre sus posibles impactos ambientales.

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