AGENCIA
Múnich, Alemania.- BMW presentó un plan de reestructuración enfocado en inteligencia artificial, reducción de puestos directivos y el lanzamiento de dos nuevos modelos, con el objetivo de recuperar la confianza de los inversionistas después de varias advertencias sobre sus resultados financieros y una fuerte caída en el valor de sus acciones.
La automotriz alemana enfrenta un escenario complicado por la débil demanda en Europa, la creciente competencia de fabricantes chinos y los aranceles impuestos por Estados Unidos. En junio, BMW emitió su tercera advertencia sobre sus beneficios en poco más de tres años, principalmente por el deterioro de sus resultados en China.
Como parte de su estrategia para reducir costos, la compañía puso en marcha un programa de despidos que podría afectar a alrededor de 8 mil trabajadores en Alemania, en una medida que se suma a los recortes emprendidos por Volkswagen y Mercedes-Benz.
Las acciones de BMW han perdido más de un tercio de su valor durante el último año y se encuentran en su nivel más bajo en más de seis años. Ante este escenario, la empresa presentó su plan de recuperación durante un encuentro con inversionistas realizado en Baviera y en su sede de Múnich.
BMW estableció como meta alcanzar para 2028 un margen operativo de entre 3 y 5 por ciento en su principal negocio automotriz. Para comienzos de la década de 2030, la empresa pretende recuperar un margen de entre 8 y 10 por ciento, frente al 2.3 por ciento registrado en sus resultados más recientes.
La compañía también prevé reducir para mediados de 2027 en una quinta parte el número de divisiones y, con ello, los puestos directivos vinculados a esas estructuras.
La inteligencia artificial será uno de los principales instrumentos para simplificar procesos, agilizar la toma de decisiones y reorganizar las operaciones internas, de acuerdo con la empresa.
El presidente ejecutivo de BMW, Milan Nedeljković, señaló que las medidas buscan preparar a la compañía para una competencia cada vez más intensa en los próximos años. También reconoció que la empresa no pudo anticipar la rapidez con la que cambió el mercado chino y mantuvo cautela respecto a sus previsiones.
La estrategia representa un intento de BMW por ajustar su estructura y recuperar rentabilidad en un mercado automotriz que atraviesa una transformación marcada por la presión competitiva, los cambios en la demanda y el avance de nuevas tecnologías.
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