De la redacción
El Buen Tono
Guadalajara, Jal.- La crisis por el agua sucia y con malos olores que afecta a Guadalajara y municipios de su zona metropolitana escaló al punto de que el gobierno de Jalisco anunció una reducción del suministro durante al menos seis meses, debido a los problemas de calidad registrados en uno de los principales sistemas de abastecimiento.
El gobernador Pablo Lemus informó que la decisión busca dejar de utilizar temporalmente el agua proveniente de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala, con el objetivo de mejorar la calidad del líquido que llega a los hogares.
La medida podría afectar a cerca de un millón de personas, quienes recibirán el servicio mediante tandeos, es decir, de manera intermitente y por horarios y zonas determinadas.
La crisis se ha agravado durante 2026, luego de que desde enero comenzaran a difundirse reportes y videos de agua turbia, con olores desagradables y coloraciones anormales en viviendas de distintos puntos de la zona metropolitana. Vecinos han señalado que el líquido presenta características similares al lodo, petróleo u otras sustancias, situación que ha generado preocupación por posibles afectaciones a la salud.
El problema, sin embargo, no es nuevo. De acuerdo con los reportes citados, la crisis por la calidad del agua se ha presentado desde 2020, mientras que en las últimas semanas aumentaron las denuncias ciudadanas.
Uno de los sectores más afectados es la colonia Americana, donde vecinos reportaron un incremento importante de quejas desde el pasado 20 de septiembre. Sergio Garibi, uno de los representantes vecinales, señaló que durante esos días se contabilizaron alrededor de 85 reportes relacionados con la mala calidad del agua.
Guadalajara y su zona metropolitana dependen en buena medida del lago de Chapala. Más de 60 por ciento del agua que llega a los hogares proviene de este cuerpo de agua, a través de dos sistemas principales: un acueducto que conduce el líquido hasta la planta potabilizadora de Miravalle y el denominado sistema antiguo de Chapala.
Este último comenzó a operar en 1956 y utiliza infraestructura que, de acuerdo con el gobierno estatal, ya superó ampliamente su vida útil. Además, parte del sistema funciona a cielo abierto, lo que representa pérdidas de volumen durante el traslado.
El gobernador planteó como solución de fondo la construcción de un nuevo acueducto que sustituya el sistema antiguo. Sin embargo, el proyecto deberá ser autorizado por el Congreso de Jalisco y su construcción tendría una duración de al menos dos años.
Mientras se desarrolla esa obra, el gobierno estatal pretende reducir la utilización de las fuentes actualmente cuestionadas y distribuir el agua disponible mediante un esquema rotativo.
La situación ha provocado molestia entre habitantes de la zona metropolitana y organizaciones vecinales. Ante la falta de una solución inmediata, ciudadanos convocaron a una megamarcha para el domingo 11 de octubre, mientras que previamente se han registrado protestas y reclamos por la calidad del servicio.
El resto del suministro de Guadalajara proviene de pozos profundos y del sistema El Salto-La Red-Calderón, relacionado con la infraestructura de abastecimiento de El Zapotillo.
El gobierno estatal sostiene que la reducción temporal del suministro permitirá mejorar la calidad del agua, aunque para los habitantes afectados el principal reclamo es contar con líquido seguro, suficiente y de manera regular.
La crisis mantiene bajo presión a las autoridades estatales y municipales, mientras crecen las exigencias ciudadanas para conocer las causas precisas de la contaminación, los estudios técnicos que sustentan las decisiones y las medidas que se aplicarán para garantizar el abasto durante los próximos meses.
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