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Sandra González 

El Buen Tono

Orizaba.- La llamada “hipnosis digital”, provocada por el consumo constante de vídeos e imágenes que pasan rápidamente en las pantallas, puede favorecer la dependencia al teléfono celular y alterar la capacidad de los menores de edad para regular sus emociones, advirtió la psicóloga Martha Avelaira Martínez, en medio de las restricciones que comienzan a implementarse en las escuelas para limitar el uso de estos dispositivos.

Explicó que detrás de estos contenidos existe un mecanismo de estimulación cerebral que mantiene la atención de los usuarios y puede dificultar que interrumpan el consumo.

El problema, señaló la especialista, es que los niños pueden acostumbrarse a esa estimulación continua y reaccionar con enojo, frustración o berrinches cuando sus padres les retiran el teléfono y ellos desean tenerlo por tiempo prolongado.

Consideró necesario que las familias comprendan que estas reacciones no deben convertirse en una razón para permitir que los menores de edad continúen usando el dispositivo sin límites. Por el contrario, sostuvo que es importante establecer reglas claras y evitar que el teléfono celular se convierta en el principal recurso para entretenerlos o tranquilizarlos.

La psicóloga retomó la comparación que se hace entre el consumo intensivo de contenidos digitales y conductas adictivas, al advertir que la exposición constante puede generar alteraciones en el comportamiento humano, sin importar la edad. 

No obstante, la comparación con sustancias como la cocaína debe entenderse como una analogía sobre los mecanismos de recompensa cerebral, no como una equivalencia médica entre sus efectos.

Ante las restricciones escolares al uso de teléfonos celulares, el desafío no termina en las aulas. 

Subrayó que los menores de edad necesitan jugar con otros niños, convivir cara a cara y desarrollar habilidades sociales mediante experiencias fuera de las pantallas.

Sin embargo, Avelaira Martínez reconoció que esta alternativa también enfrenta obstáculos cuando en las unidades habitacionales no hay niños de edades similares con quienes puedan relacionarse, lo que obliga a las familias a buscar espacios seguros de convivencia y actividades que les permitan desarrollar otras formas de entretenimiento, aunque sea peligroso.

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