De la redacción
El Buen Tono
El Gobierno de Japón abordó con Estados Unidos dos temas que han generado tensiones entre ambos países: el asesinato de una mujer en Okinawa, presuntamente cometido por un marine estadounidense, y las sanciones impuestas contra la Corte Penal Internacional (CPI).
El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, sostuvo el sábado 10 de octubre una conversación telefónica de aproximadamente 15 minutos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que expuso la postura de Tokio sobre ambos asuntos.
Uno de los puntos centrales fue el caso de una mujer de 39 años que presuntamente fue asesinada por un marine de 20 años, asignado a la base militar de Futenma, en Okinawa. El sospechoso fue detenido mientras las autoridades japonesas investigan los hechos.
Durante la llamada, Rubio expresó sus condolencias y manifestó la disposición de Washington para cooperar con las autoridades japonesas en el desarrollo de las investigaciones.
El caso provocó indignación en Okinawa, donde habitantes y autoridades han exigido medidas para frenar los actos de violencia presuntamente cometidos por integrantes de las fuerzas estadounidenses. Como parte de las medidas adoptadas, se estableció un toque de queda para los militares.
Las protestas también reavivaron las exigencias de revisar el acuerdo que regula la presencia de las tropas estadounidenses en territorio japonés.
Japón expresa preocupación por sanciones contra la Corte Penal Internacional
Otro tema que marcó la conversación fue la postura de Japón frente a las sanciones estadounidenses contra la Corte Penal Internacional, organismo con sede en La Haya y presidido por la magistrada japonesa Tomoko Akane.
Motegi transmitió la posición del Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, quien manifestó su profunda preocupación por las medidas de Washington y las calificó de incompatibles con los principios que defiende Tokio.
Por su parte, Rubio justificó las sanciones al argumentar que las acciones de la CPI amenazan la soberanía de Estados Unidos y calificó algunas de sus actuaciones como arbitrarias.
Las diferencias reflejan un desacuerdo entre ambos gobiernos sobre el papel y las atribuciones del tribunal internacional, pese a la estrecha relación diplomática y militar que mantienen.
Buscan mantener la alianza pese a las diferencias
A pesar de las discrepancias por el caso de Okinawa y las sanciones contra la CPI, los dos funcionarios coincidieron en mantener una comunicación estrecha y continuar fortaleciendo la cooperación bilateral.
La conversación se produjo en un contexto de tensiones relacionadas con la presencia militar estadounidense en Japón y las diferencias sobre la justicia internacional.
Aunque Tokio y Washington acordaron seguir trabajando conjuntamente en materia de seguridad y otras áreas estratégicas, los dos asuntos evidencian los desafíos que enfrenta la relación entre ambos países.
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